En medio de la soledad que lo embargaba, Antonio Basco, pareja de Reckard durante 22 años, dio la bienvenida a todos.

Cuando Jordan Ballard leyó que una de las víctimas de la masacre en El Paso tenía pocos parientes e invitó al público en general a asistir al funeral, la residente de Los Ángeles compró un boleto de avión y viajó a la ciudad texana para rendir homenaje a una mujer a la que no conocía.

Antonio Basco recibe un abrazo de un doliente durante el funeral para su compañera de toda la vida Margie Reckard en La Paz Faith Memorial & Spiritual Center en El Paso, Texas. Foto: AP/The El Paso Times

Ballard se incluyó entre los cientos de extraños que desafiaron un calor de 38 grados Celsius (100° Fahrenheit) para acudir al funeral de Margie Reckard, de 63 años. En medio de la soledad que lo embargaba, Antonio Basco, pareja de Reckard durante 22 años, dio la bienvenida a todos.

Antonio Basco, en primer plano, es abrazado por Víctor Perales después de invitar al público a asistir a los servicios de su compañera Margie Reckard. Foto: AP

Llegué aquí esta mañana”, dijo Ballard, de 38 años, que vivía en la ciudad de Nueva York cuando ocurrieron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. “Su historia me conmovió”.

La personas ofrecen sus condolencias a Antonio Basco, abajo a la derecha, acompañante de Margie Reckard, en su funeral en La Paz Faith Memorial & Spiritual Center. Foto: AP

Las exequias cambiaron de lugar, de una casa funeraria al Paz Faith Memorial & Spiritual Center, para acomodar a la multitud. Vocalistas y músicos se ofrecieron de voluntarios, incluida una banda de mariachis. Condolencias y ramos de flores llegaron al recinto.

Antonio Basco saluda a algunos de los cientos que asistieron al funeral de su compañera Margie Reckard en el Centro Religioso y Espiritual de La Paz en El Paso, Texas. Foto: AP

Él sentía que iba estar solo con todo esto pero no es así”, dijo el jueves el director de la Casa Funeraria Perches, Harrison Johnson, en referencia a Basco. Antes de ingresar en la casa funeraria, alguien le obsequió lo que parecía una camiseta que decía El Paso.

“Los quiero a todos”, dijo Basco antes de estallar en llanto.

Antonio Basco, compañero de Margie Reckard, se apoya en su ataúd durante su funeral en La Paz Faith Memorial & Spiritual Center. Foto: AP

Jason Medina, de 42 años, de El Paso, también sintió que debía venir. Vestido de negro y rojo al estilo “zoot suit” (“pachuco” como se dice en México), Medina permaneció de pie en silencio y esperó su turno para despedirse de alguien a quien nunca conoció. “Ahora la conozco”, declaró Medina. “Todos somos familia, hermano”.

 

Margie Reckard: Un Ángel para su esposo

 

Margie Reckard, de 63 años, era “un ángel” para Antonio Basco, su esposo durante más de dos décadas.

Basco dijo que él y Reckard estuvieron juntos durante 22 años, y su amabilidad y desinterés eran incomparables, reportó la televisora KFOX.

Ni siquiera tenías que hablar con ella. Simplemente podías ver cómo era, cómo actuaba, cómo se presentaba ante ti. Era una gran mujer”, dijo. “Margie era, más o menos, el cerebro de la familia”.

Basco dijo que él y Reckard sabían que había algo entre ellos en cuanto se conocieron, y que su vida juntos fue como un cuento de hadas. Reckard era la fuerte, dijo, y “se le extrañará mucho”.

Viviríamos juntos y moriríamos juntos”, dijo. “Ese era el plan”.

Antonio Basco no estuvo solo, cientos lo acompañan en el funeral de su esposa una de víctimas de la masacre en El Paso. Fotos: AP
Antonio Basco no estuvo solo, cientos lo acompañan en el funeral de su esposa una de víctimas de la masacre en El Paso. Fotos: AP