El escritor mexicano Élmer Mendoza. Foto El Universal
La nueva novela de Mendoza, considerado el padre de la "narcoliteratura" mexicana, es una historia policiaca.

Una mañana de octubre del año pasado, mientras escribía su libro más reciente, el mexicano Élmer Mendoza empezó a sentirse muy cansado, raro. Intentó continuar, mas no lo consiguió. Finalmente pidió a Leonor, su mujer, llevarlo al hospital, donde le informaron que había sufrido un infarto.

Cuando la sangre le dejó de llegar al corazón, Mendoza estaba escribiendo "Besar al detective", novela que presenta en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se desarrolla hasta el domingo unos 550 kilómetros al noroeste de Ciudad de México.

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El escritor de 65 años, nacido en Culiacán, capital del estado de Sinaloa -cuna de grandes narcotraficantes- sigue viviendo en la ciudad en que nació. De Sinaloa es, entre otros, el capo de las drogas más buscado del mundo, Joaquín "Chapo" Guzmán, que se fugó dos veces de cárceles de máxima seguridad.

La nueva novela de Mendoza, considerado el padre de la "narcoliteratura" mexicana, es una historia policiaca.

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Se trata de la cuarta entrega de su célebre personaje Édgar "Zurdo" Mendieta, un investigador policial abandonado por su mujer que, en un mundo corrupto, violento e invadido por el negocio de las drogas, excepcionalmente no se deja corromper. Aparece en sus novelas "Balas de plata", "Nombre de perro" y "La prueba del ácido".

Tiempo atrás, el autor de "El asesino solitario" contó con su particular acento del norte de México que una televisora quiso hacer una serie con el "Zurdo" Mendieta, el obsesivo investigador que duda hasta de su propia cordura, "a cambio de una casa en Miami y mucha 'lana' (dinero)".

Élmer Mendoza no aceptó: "Me debo a mis lectores y ellos no lo aceptarían, así que adiós casa en South Beach".

Cuando lo supo, su amigo Arturo Pérez-Reverte, creador de "La reina del sur", celebró la decisión. Para Pérez-Reverte, en la literatura mexicana no hay personajes, salvo Pedro Páramo (de Juan Rulfo), y el detective Mendieta apunta a convertirse en uno.

Después del infarto, el médico ordenó al autor de "El amante de Janis Joplin", "Efecto tequila" y "Trancapalanca" trabajar como máximo 40 minutos al día.

No es lo que acostumbraba a hacer Mendoza, quien solía escribir durante horas desde muy temprano, pero no le quedó más remedio. "Soy constante, un clavado (obsesionado) de la literatura y eso es lo que me hace conseguir una historia al paso de los meses", dijo.

Así logró terminar "Besar al detective". En la historia, cuando un adivinador es asesinado, el "Zurdo" Mendieta acude a una poderosa señora del narcotráfico para hallar al asesino.

Poeta, narrador, catedrático y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Mendoza está entregado a la literatura. Sus libros están llenos de los localismos propios del norte de México. "Todo lo bueno o malo que digan de mí, al llegar a mi estudio se borra. Allí soy un hombre, un muchacho escribiendo una historia”.