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Sobreproducción mundial del grano desploma precios. Agricultores sufren impacto de la sobre importación, apenas reciben 5% del valor final

México corre el riesgo de perder su prestigio como uno de los principales países cafetaleros debido a que no ha recuperado los niveles de producción previos a que la roya (un hongo) atacara los cultivos, el incremento de más de mil por ciento en las importaciones del grano en menos de dos décadas y la sustitución de la variedad arábiga por la robusta, más resistente, pero de menor calidad, impulsada por el gobierno federal para renovar los cafetales y enfrentar la enfermedad, advirtieron organizaciones de caficultores.

De producir en cada ciclo agrícola 4 millones de sacos de café (cada uno de 60 kilos), el país sólo logró 2.2 millones de sacos en 2015-2016, pero se prevé que en 2018 se recupere la producción.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) considera que el café es un cultivo estratégico para México, pero las importaciones subieron mil 103 por ciento en menos de 20 años, al pasar de 9 millones 168 mil dólares en el año 2000 a 110 millones 374 mil dólares en 2018, según cifras del Banco de México.

Los cafetaleros mexicanos enfrentan además una sobreproducción mundial de grano que desploma su precio. La producción de café aumentó 61 por ciento, al pasar de 94.6 millones de sacos en la década de los 90 a 153 millones de sacos entre 2012 y 2016, por encima del consumo mundial, indica la Organización Internacional del Café (OIC).

El quintal de café (equivalente a 37 kilos si es molido) se cotizó el mes pasado por debajo de los 100 dólares a escala internacional. A esa cifra, según la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (Amecafé), hay que descontar los gastos de industrialización, comercialización y exportación.

Así que en promedio el quintal de café se vendió en 74 dólares, cuando los gastos para producirlo llegan a 150 dólares, es decir, más del doble. A los productores de México cada quintal se les paga a sólo mil 400 pesos.

El Observatorio de Complejidad Económica desmintió que el café sea el segundo producto más comercializado en el mundo, sólo superado por el petróleo, como difunden páginas cafetaleras, sin embargo sí es uno de los productos básicos de la agricultura más comercializados, con exportaciones mundiales que ascendieron a 19 mil millones de dólares en 2016 y que genera empleo e ingresos para 25 millones de hogares.

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De exportador a importador neto

Al comenzar esta década, México todavía ocupaba el quinto lugar como productor mundial de café, pero fue desplazado hasta el undécimo. Además, salió de la lista de los 10 mayores exportadores del aromático, porque sus ventas mundiales cayeron 21 por ciento de 1992 a 2016 y, en contraste, incrementó en 10 veces sus importaciones en el mismo lapso, indica el informe 2018 del Observatorio.

De ser un reconocido productor de café, México se ha convertido en un importador neto, aseveró Arturo García, dirigente de caficultores de Atoyac, Guerrero. Es la peor crisis que enfrenta la caficultura nacional en toda su historia, ponderó.

Fernando Celis, especialista en el sector y asesor general de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras, sostuvo que la roya no es el único ni el principal problema que padecen los caficultores, pues el hongo se presenta desde la década de los 80 y llegó para quedarse.

Las plantas son viejas, de más de 20 o 30 años y tienen que renovarse, pero hay poca inversión, las zonas cafetaleras son de pueblos empobrecidos, hay poca tecnología y se siguen usando métodos de cultivo muy añejos, refirió.

Casi medio millón de mexicanos se dedica a producir café, cuyo precio es determinado por los contratos a futuro que se cotizan en la bolsa de valores de Nueva York y consumido primordialmente entre la población de los países más desarrollados. El productor recibe cuando mucho 5 por ciento del precio que los consumidores finales pagan por una taza de café, dijo Celis.

La mayoría de los caficultores del país sobreviven en zonas de pobreza, marginación y violencia, y obtienen más dinero de los programas sociales y las remesas que por la venta del grano, aseguró Arturo García, vicepresidente del Sistema de Producto Café Guerrero y dirigente de la Red de Agricultores Sustentables Autogestivos del mismo estado, donde la roya redujo la producción en 90 por ciento.

Son minifundistas 85 por ciento de los caficultores en México, pues no poseen más de dos hectáreas para cultivar. Pertenecen a 25 etnias diferentes, distribuidas en 480 municipios de 15 estados del centro y sur, principalmente en zonas serranas donde se da el mejor café, pero combinan otros cultivos, porque del aromático obtienen 40 por ciento de sus ingresos cuando mucho, señaló Celis.

La mejor época para los productores mexicanos fue de 1976 a 1986, porque había un acuerdo internacional que regulaba las exportaciones y se le daba un precio razonable a los productores, pero se rompió con el libre mercado.

Con la migración las mujeres ganaron terreno y hoy representan la tercera parte del sector en México, destacó Celis. Actualmente, según Sagarpa, el café representa apenas 0.66 por ciento del producto interno bruto agrícola y 1.34 por ciento de la producción de bienes agroindustriales.

La variedad de café que predomina en México es la arábiga, la cual al cultivarse bajo la sombra de los árboles tiene efectos ecológicos, además de ser de mejor calidad. Es un cultivo sumamente amigable con el medio ambiente, porque se da en zonas arboladas y contribuye con los reservorios de agua, destacó José Juárez, responsable de comercialización de la cooperativa Unión de la Selva, en Chiapas, el principal estado productor.

Sin embargo, ante la crisis de la roya el gobierno federal impulsó un programa para sustituir esta variedad por la robusta, más resistente, pero de menor calidad, importada de países centroamericanos y que genera degradación ambiental, denunciaron los entrevistados.

¿La solución?

Los expertos sugieren fomentar el consumo de café, pero no soluble, sino el molido, ésta es una de las alternativas que vislumbran los productores para mejorar su situación. Los mexicanos consumen sólo 1.4 kilos al año de café, lo que representa la décima parte de los 12 kilos que ingieren los finlandeses.

El sector cafetalero hace una enorme contribución económica, social, ambiental y hasta de seguridad nacional al país en las zonas donde se ubica, por lo que debe ser rescatado, valorado y potenciado por el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador con un programa multianual de fomento productivo, aseveró Arturo García.