El domingo de ‘El Mencho’: la falsa normalidad

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Opinión
/ 28 febrero 2026

La normalidad que vende el actual gobierno te exige ignorar lo obvio, lo que ves y lo que escuchas

Una cosa que, por su naturaleza, forma o magnitud se encuentra en su estado natural. Lo que comúnmente sucede es regular, habitual y ordinario para todos. Lo que la gente espera. Estas son definiciones de la palabra normal, la cual proviene del latín normalis, que deriva de norma (regla, escuadra) y describía algo hecho con una escuadra de carpintero y con ángulos perfectamente alineados que se ajustaban a un patrón general; algo recto, estándar o ajustado.

Me vino a la mente la palabra normal a raíz de lo ocurrido el domingo 22 de febrero. Ese día, al que denomino como “el domingo de ‘El Mencho’”, yo estaba en Puerto Vallarta preparándome para ir al aeropuerto cuando, en el condominio donde me encontraba, me advirtieron que no debía salir, ya que había bloqueos, autos quemados, motociclistas arrojando ponchallantas y riesgo de violencia. Justo en ese momento escuché una explosión que, supuse, estaba relacionada con la quema de autos en la carretera que va hacia el aeropuerto.

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El chofer que me llevaría al aeropuerto me envió un mensaje para decirme que sería muy arriesgado ir, y después de revisar redes sociales unos minutos, estuve de acuerdo con él. A los pocos minutos, el avión en el que saldría de Puerto Vallarta fue desviado al aeropuerto de Atlanta, por lo que incluso antes de que el vuelo fuera cancelado sabía que no habría avión disponible ese día. De tener prácticamente las maletas en la mano, pasé inmediatamente a buscar información oficial mientras veía, desde un balcón en el décimo piso, múltiples columnas de humo y la zona centro de Vallarta envuelta en humo negro.

Un poco después aparecieron humaredas en el lado opuesto de la bahía, en la carretera que va hacia Punta Mita. La información oficial de las autoridades mexicanas fue inexistente, pero, eso sí, múltiples funcionarios federales y políticos del partido oficial pretendían hacernos creer que todo lo que veíamos era mentira, que todo lo que se decía sobre grandes zonas de México paralizadas por la reacción del crimen organizado, incluyendo ciudades tan relevantes como Guadalajara y Puerto Vallarta, era una exageración. Nos pedían, como es ya costumbre en esta época de la posverdad, que ignoráramos lo que nuestros ojos y oídos percibían. En realidad, la información oficial clara nunca llegó ese domingo. Decidí mejor suscribirme al portal de alertas del Departamento de Estado americano para entonces sí recibir comunicados claros, concisos y frecuentes que ese gobierno enviaba a sus ciudadanos en México.

Las horas transcurrían y las cuentas oficiales insistían en que “los aeropuertos de Jalisco operan con normalidad”. La cuenta del Gabinete de Seguridad insistía en la realidad paralela señalando que “los centros comerciales en la capital y principales ciudades de Jalisco operan con normalidad”; “las actividades comerciales se desarrollan de manera regular” (para entonces ya había docenas de Oxxos quemados sólo en Vallarta). Alrededor de las 4:00 de la tarde, la Presidenta publicó en X un mensaje donde hablaba de “absoluta coordinación con los gobiernos de los estados”, pedía “mantenernos informados y en calma” e insistía en que “en la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad”. Mientras, porristas, bots y funcionarios de alto nivel confundían a la población, minimizando lo que ocurría y vendiendo una normalidad inexistente; la que sólo ellos querían creer que existía.

Sin duda hay mucho que analizar sobre el operativo contra “El Mencho”. Si es parte de una estrategia seria, si es una ofrenda para Donald Trump, si la Presidenta autorizó ese operativo, si existe coordinación y confianza entre los distintos mandos de seguridad, si es razonable ver que varias docenas de motociclistas armados con fusiles, ponchallantas y bolsas con gasolina pudieran voltear a una ciudad tan importante como Puerto Vallarta cuando ésta tiene prácticamente en su corazón a la Zona Militar 41, con un general a cargo que es experto en terrorismo, si vale la pena hacer estos operativos aislados cuando no forman parte de un plan integral, mientras se ven miles de cancelaciones de turistas y viajeros de negocios que tenían planes de ir a Vallarta e incluso a destinos que ni siquiera fueron tocados por los disturbios del domingo 22. Muchas dudas, poca claridad.

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Esperemos que surja más y mejor información sobre esto y se vean resultados tangibles pronto. Pero el enfoque de esta columna no es sobre si la estrategia de seguridad ha cambiado, si se acabaron los abrazos y llegaron los balazos. Mi curiosidad va por el lado de lo que es y debería ser “la normalidad”. Todo indica que el gobierno en turno nos querrá seguir vendiendo su idea de normalidad: a) el operativo fue un éxito; b) los disturbios fueron aislados; c) México es seguro y el turismo sigue creciendo; d) ¡vamos bien! Para ellos, esa es la normalidad y nos confirman que, mientras ellos no quieran ver con claridad, los ciudadanos no podemos confiar en lo que nos comunican o venden en materia de seguridad o cualquier otra.

Debemos preguntarnos: ¿Qué es lo normal? ¿Qué tipo de normalidad merecemos, esperamos y obtenemos? Cuando nos ofrecen normalidad, ¿a qué se refieren? Pareciera que debemos resignarnos a un nivel de “normalidad” 4T que no alcanza para mucho. Una normalidad que el gobierno parece festejar y que definitivamente NO transformará, para bien, a México.

@josedenigris

Columna: En tr3s y do2

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