El Congreso de Coahuila aprobó ayer diversas reformas a la Ley de Equilibrio Ecológico y Protección del Ambiente del Estado, que implican prohibir el uso de bolsas de plástico y popotes en el territorio estatal a partir del año 2020. Tal hecho representa -al menos en teoría- un avance relevante en materia de protección ambiental en la entidad.

“La Comisión Dictaminadora estima que las iniciativas de referencia son procedentes por una coincidencia interparlamentaria que es significativamente importante para el futuro inmediato de los coahuilenses, pero que trasciende a nuestra entidad y que afecta a la fauna terrestre y marítima que puede afectar la provisión de  alimentos y la salud de los seres humanos”, señala el dictamen aprobado ayer en el pleno del Congreso.

Imposible esgrimir argumento alguno en contra de lo aprobado por el Poder Legislativo de la entidad, pues tal hecho constituye incluso un reflejo tardío de lo que se está haciendo en otras latitudes del planeta, en donde el uso de bolsas de plástico ha sido prohibido -o se encuentra gravado- desde hace mucho tiempo.

Es importante, sin embargo, tener claro que una cosa es aprobar una norma y otro muy diferente que la existencia de dicha norma transforme la realidad. Entre una cosa y otra suele haber un largo trecho y, en no pocas ocasiones, suele tratarse de uno de carácter insalvable.

Por ello, más allá de celebrar el acuerdo parlamentario registrado ayer en el Palacio Legislativo de Coss, resulta indispensable cuestionar a las autoridades ejecutivas respecto de la ruta que seguirán para garantizar que en los hechos la legislación aprobada se traduzca en realidades.

De acuerdo con el decreto de aprobación, la norma entrará en vigor 12 meses después de su publicación, lo cual implica que tal hecho podría registrarse en diciembre de 2019 o enero de 2020. Luego, de acuerdo con el mismo decreto, quienes utilicen bolsas de plástico y popotes contarán hasta con ocho meses para eliminarlos de manera definitiva de sus procesos.

Este último hecho implica que, cuando muy tarde, en septiembre de 2020 debería concluir el proceso de eliminación del uso de bolsas de plástico y popotes en el territorio de la entidad.

Pero tal cosa no ocurrirá simplemente porque alguien coloque en cuenta regresiva un cronómetro indicando el momento exacto en que tal circunstancia debería registrarse. Para que el proceso se complete hace falta mucho más que sólo anunciar la “desaparición” de las bolsas de plástico y de los popotes del territorio de Coahuila.

Por otro lado, teniendo en cuenta nuestra propensión por las “prórrogas”, así como la coincidencia de un proceso electoral local con el agotamiento del plazo para eliminar el uso de tales artículos, convendría que nuestros legisladores nos dijeran cómo van a “blindar” la decisión que tomaron ayer.

Porque sólo si hacen que la medida entre en vigor -y sea respetada- en los plazos que ellos mismos han fijado, habría motivos para celebrar. Antes de que eso ocurra, sólo estaremos hablando de simples expectativas.