Raíz. Un López Franco que no se atiendan problemas desde las familias. Foto: Francisco Rodríguez
Señala que podrían presentarse más casos hasta que no se atiendan las consecuencias de la violencia que vive México desde 2007

Roberto López Franco, catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), consideró que el suceso en el colegio Cervantes, donde un niño mató a su maestra y después se suicidó, es “la punta del iceberg”.

Expuso que seguirán presentándose manifestaciones de niños y niñas que no han sido atendidos en esta etapa de violencia social que se vive y ha vivido desde por lo menos 2007.

López Franco, experto en psicología social, dijo que niños y niñas que han vivido en la etapa aguda de la violencia en la Comarca Lagunera y no se les atendió o no se les ha atendido, tenderán a expresar su resentimiento, su odio, su coraje y desilusión por una familia, una escuela, una sociedad, que no les provee de elementos para entender y enfrentar esa violencia.

El especialista indicó que se debe estar atento a ejemplos como el de la niña que avisa que se va a suicidar o el niño que pone una foto de un arma y dice que se va a matar.

El especialista sostuvo que la violencia social generó familias disfuncionales con características muy específicas, pues se llegó a hablar de familias con la carencia de un miembro, ya sea por secuestro, asesinato, desaparición.

SIMULACIÓN GUBERNAMENTAL

López Franco criticó que exista mucha simulación de los gobiernos estatal y municipal para atender los fenómenos provocados por la violencia social.

Opinó que el gobierno está administrando la violencia social, está administrando el miedo de la sociedad y señaló que las acciones anunciadas a raíz de los sucesos en el colegio Cervantes, son “operativos de espectacularidad para llamar la atención y decir que están haciendo algo o son reuniones con 20 organismos para platicar y dialogar pero sin un resultado, sin un plan de trabajo posterior”.