Unidos. La familia de Ricarda agradeció a los donantes anónimos. Fotos: HÉCTOR GARCÍA
De manera anónima llegan a la redacción de VANGUARDIA productos para entregarlos a la familia Esparza

La ciudadanía respondió al llamado hecho por VANGUARDIA para apoyar a doña Ricarda Esparza Ordóñez y sus hijos.

Ayer por la mañana gente, conmovida con la historia de esta valiente mujer cuyos vástagos, cinco, padecen retraso mental simple, le hicieron llegar productos de despensa, ropa, artículos de higiene e insumos para su pequeño negocio de tortillas de harina.

Traslado. A la colonia Mario Ortiz se llevaron los productos donados. HÉCTOR GARCÍA

Esta casa editora se encargó de llevar los donativos de ciudadanos anónimos hasta la calle José de las Fuentes número 206, de la colonia Mario Ortiz, hecho que causó la sorpresa de Ricarda y sus cinco “niños”, como ella los llama.

A la hora que arribó la carga con la ayuda Ricarda se encontraba, como todos los días, echando tortillas de harina, actividad de la que medio mantiene a su familia.

Ejemplar. Ricarda es el único sostén de sus hijos y lucha día con día, a brazo partido, para sacarlos adelante. HÉCTOR GARCÍA

CONMOVIDO AGRADECIMIENTO

Al borde de la emoción Ricarda quiso aprovechar para mandar desde aquí un agradecimiento a esos corazones que tuvieron a bien desprenderse de algo para compartirlo con ella.

“Ay, qué bueno, dígales que muchas gracias a todos los que me ayudaron…”, dijo Ricarda irradiando alegría. 

El pasado 13 de septiembre Semanario publicó la difícil historia de Ricarda Esparza Ordóñez, una madre que tiene cinco hijos, mayores de edad con una discapacidad genética llamada retraso mental simple, enfermedad que les impide desarrollarse plenamente.