Juri Fedotow, director de la UNODC, pronunció un discurso durante la 62ª sesión de la comisión de narcóticos de la 'Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito' (UNODC), en el Centro Internacional de Viena, Austria. Foto: AP
En 2009, la comunidad internacional acordó "eliminar o reducir significativamente" la producción, el tráfico y el consumo de drogas hasta 2019 .

Lejos de haberlo conseguido, el mercado de las drogas está ahora en máximos históricos

Los Estados de la ONU adoptaron hoy una declaración ministerial que promueve "una sociedad libre del abuso de drogas" y se han comprometido a seguir trabajando para eliminar el cultivo, producción, tráfico y consumo de estupefacientes hasta 2029, cuando revisarán el progreso logrado hasta entonces.

Esta declaración ministerial sobre "el problema de las drogas" se adoptó por unanimidad al inicio de la Comisión de Narcóticos de la ONU -el órgano decisorio sobre la materia del organismo multilateral- y marca los objetivos para la próxima década.

En esta reunión, cuyo segmento ministerial dura dos días, participan decenas de alto cargos de más de medio centenar de países, entre los que destaca el presidente de Bolivia, Evo Morales.

Pese a que esta declaración es continuista respecto a las políticas seguidas hasta ahora, incluye algunas novedades como el claro reconocimiento del fracaso de los objetivos de la pasada década, y destaca la necesidad de respetar los derechos humanos y ofrecer tratamiento adecuado a los consumidores de drogas.

En 2009, la comunidad internacional acordó "eliminar o reducir significativamente" la producción, el tráfico y el consumo de drogas hasta 2019.

Lejos de haberlo conseguido, el mercado de las drogas, tanto las tradicionales como las sintéticas, está ahora en máximos históricos, hay más consumidores y más muertes relacionadas con su consumo, como reconocen las propias Naciones Unidas.

La nueva declaración ministerial es menos rotunda en sus objetivos y menciona la necesidad de colocar la salud y el bienestar de las personas en el centro de la lucha contra las drogas.

El texto, además, reconoce "con preocupación" que los mercados de las drogas están creciendo y diversificándose, y que los cultivos ilícitos así como la producción de narcóticos están en "máximos históricos”.

El documento agrega que "los desafíos cambiantes" deben afrontarse "en respeto con las convenciones contra las drogas", y que los tratados ofrecen suficiente flexibilidad para adoptar nuevas políticas.

Con esto se cierra la puerta a medidas como la regulación de algunos estupefacientes, una política que ya han comenzado a aplicar al cannabis naciones como Uruguay y Canadá, así como diez estados de EU.

El cannabis solo puede emplearse para fines médicos o científicos, según los tratados contra las drogas.

La declaración sí incide en que las políticas contra las drogas debe basarse en "evidencias científicas" para minimizar el daño, tal como han propuestos numerosos países europeos y la Organización Mundial de la Salud, para defender terapias como la sustitución de jeringuillas para evitar el contagio de enfermedades como la hepatitis o el sida.

Algunas ONG han criticado que se reconozca que las políticas aplicadas en la última década no han funcionado, pero al mismo tiempo no se ofrezcan soluciones alternativas.

También subrayan que los Estados no han realizado ninguna revisión o análisis sobre el resultado y el costo humano de las políticas de la pasada década, y apuestan sin más por continuar con una respuesta "fracasada".

"La declaración es básicamente más de lo mismo", explica a Efe Marie Nougier, del Consorcio Internacional de Políticas de Drogas, una red de más de 170 ONG de todo el mundo.

 

Nougier expone que se reincide en los objetivos de "erradicar" el cultivos y el consumo, que han tenido un efecto nefasto en los derechos humanos y en la salud de numerosas personas, y no se reconocen los casos de regulación legal de ciertas sustancias (el cannabis en Uruguay, Canadá y varios estados de EU).

 

"Una vez más, los Gobiernos entierran sus cabezas en la arena para intentar ignorar lo inevitable: que los tratados de control de drogas de la ONU ya no resultan adecuados para responder a las complejas realidades de lo que llaman el 'problema mundial de las drogas'", resume la experta.

 

En la misma línea se manifiesta la Comisión Global de Políticas de Drogas, formada por 25 personalidades como los expresidentes de México Ernesto Zedillo; de Chile Ricardo Lagos, y de Colombia César Gaviria; el escritor peruano Mario Vargas Llosa o el empresario Richard Branson, entre otros.

Esta declaración supone renovar el compromiso "con enfoques represivos obsoletos", según la Comisión, que critica que algunos países siguen "creyendo en la posibilidad de una 'sociedad libre de drogas' y ven la abstinencia como la única opción

"El énfasis en la prohibición con el objetivo de crear un 'mundo libre de drogas' ha tenido resultados devastadores para millones de personas que usan droga", concluyen.

Nueva estrategia contra las drogas de la ONU en 10 ideas

La Comisión de Narcóticos de la ONU, el órgano que marca las políticas internacionales en materia de droga, ha adoptado hoy una declaración ministerial que promueve "una sociedad libre del abuso de drogas" y "trabajar para eliminar" el cultivo, producción, tráfico y consumo de estupefacientes.

Tras meses de agotadoras y tensas negociaciones, los países miembros de la ONU han resumido en un documento de seis páginas los objetivos y las estrategias en materia de drogas para la próxima década. Estas son las principales ideas

1.- "Reafirmamos nuestro compromiso para abordar y contrarrestar el problema de las drogas y promover de forma activa una sociedad libre del abuso de drogas, para ayudar a asegurar que todas las personas puedan vivir con salud, dignidad, paz, seguridad y prosperidad (…)".

2.- "Nos reafirmamos en nuestro compromiso de abordar y contrarrestar el problema mundial de las drogas en total conformidad con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas, el derecho internacional y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (…)".

3.- "Reconocemos que hay desafíos persistentes, nuevos y cambiantes que deben ser abordados en conformidad con las tres Convenciones internacionales de control de drogas, que ofrecen suficiente flexibilidad a los Estados parte para designar y aplicar políticas nacionales sobre drogas de acuerdo con sus prioridades y necesidades”.

4.- "Reiteramos nuestra resolución (...) a, entre otras cosas, prevenir, reducir significativamente y trabajar hacia la eliminación de los cultivos ilícitos, la producción, manufactura, tráfico y el abuso de drogas narcóticas y psicotrópicas (…)".

5.- "Observamos con preocupación los desafíos actuales y emergentes relacionados con el problema mundial de las drogas, entre los que se incluyen los siguientes: que tanto el número de drogas como sus mercados se están expandiendo y diversificando; que el abuso, así como el cultivo ilícito y la producción de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, así como el tráfico ilícito de esas sustancias y de precursores, han alcanzado un nivel récord (…)".

6.- "Observamos con preocupación (...) que la disponibilidad de sustancias controladas internacionalmente para propósitos médicos y científicos, incluidas para el alivio del dolor y los cuidados paliativos, sigue siendo baja o inexistente en muchas partes del mundo”.

7.- "Abordamos los desafíos y tendencias emergentes a través de la aplicación de una respuesta equilibrada, integrada, completa, multidisciplinar y basada en la evidencia científica al problema de las drogas, poniendo la seguridad, salud y el bienestar de todos los miembros de la sociedad en el centro de nuestros esfuerzos”.

8.- "Expresamos una profunda preocupación por el alto precio pagado por la sociedad, personas individuales y sus familiar como resultado del problema mundial de las drogas, y hacemos un tributo especial a aquellos que han sacrificado sus vidas y a quienes se dedican a abordar y contrarrestar el problema de las drogas”.

9.- "Reiteramos que los esfuerzos para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (de la ONU) y aquellos para abordar el problema de las drogas son complementarios y se refuerzan mutuamente”.

10.- "Nos comprometemos a reforzar la cooperación bilateral, regional e internacional, y promover el intercambio de información, en particular entre la judicatura y las autoridades policiales para responder a los importantes desafíos que suponen los vínculos crecientes entre el tráfico de drogas, la corrupción y otras formas de crimen organizado (...)".

Siete claves para entender el debate sobre las drogas en Naciones Unidas

Los Estados de la ONU evalúan en Viena la estrategia internacional contra las drogas de los pasados díez años. En esta importante reunión, que marcará también el rumbo del debate internacional hasta 2029, participarán decenas de ministros, jefes de Gobierno y algún presidente, como el de Bolivia, Evo Morales.

A continuación van siete claves para entender el debate sobre drogas en la Comisión de Narcóticos (CN) de Naciones Unidas.

1.- ¿Se han cumplido los objetivos marcados hace diez años?

Rotundamente no. En 2009, los Estados miembros de la Comisión de Narcóticos adoptaron una "Declaración política" con el objetivo de "eliminar o reducir considerablemente" la oferta, la demanda y el consumo de drogas hasta 2019, algo muy lejos de alcanzarse. De hecho, las plantaciones de opio, coca y cannabis han aumentado en los últimos años. Además, se han creado cientos de nuevas drogas sintéticas, hay más consumidores de drogas y hay más muertes por su uso. Numerosas ONG advirtieron en 2009 de que los objetivos de la CN no eran realistas.

2.- ¿Tienen todos los países la misma visión sobre cómo enfrentar el tema de las drogas?

Ni mucho menos. El enfoque "prohibicionista" que dominó las políticas antidroga desde la segunda mitad del siglo XX se resquebraja. En realidad, las medidas que aplican los Estados son cada vez más divergentes y el consenso es mínimo. En Europa y en cada vez más países de América Latina se ve el problema como una cuestión de salud pública y se cree que la criminalización del consumidor no es la solución. Por su parte, Rusia, los países árabes o gran parte de Asia siguen apostando por medidas punitivas, algunos hasta el punto de seguir aplicando la pena de muerte por narcotráfico. Una muestra de esa falta de acuerdo es la legalización del cannabis para uso lúdico en Uruguay, Canadá y en diez Estados de EU. Las convenciones sólo permiten usar esa droga con fines médicos o científicos. Estos países consideran que con la regulación del mercado se quita fondos a las organizaciones criminales y se combate mejor la criminalidad. La falta de resultados con las políticas "prohibicionistas" ha llevado a que algunos países experimenten nuevas opciones por su cuenta, rompiendo un consenso que hasta ahora parecía intocable. Pero también hay políticas represivas unilaterales, como la brutal campaña en Filipinas, con asesinatos extrajudiciales de supuestos narcotraficantes. Las diferencias sobre el respeto de los derechos humanos de los consumidores y los tratamientos -en algunos países asiáticos se los interna sin juicio o se los somete a maltratos- son también un punto en disputa. "Las drogas han destruido muchas vidas, pero las políticas gubernamentales equivocadas han destruido muchas más", dijo en una ocasión Kofi Annan, años después de ser secretario general de la ONU.

3.- ¿Hay ahora más o menos drogas que hace diez años?

Hay más variedad y más cantidad. El último informe sobre estupefacientes de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) alerta de que la producción de opio y cocaína está en máximos históricos. Gran parte de este aumento se debe a la expansión de los cultivos de adormidera en Afganistán. Como resultado, la heroína, la droga más letal, se ha abaratado en Europa y Oriente Medio. En 2017 la producción mundial de opio llegó al máximo histórico de 10,500 toneladas. En 2016 la producción de cocaína también alcanzó el nivel más alto jamás registrado, con unas 1,410 toneladas. Respecto a las drogas sintéticas, en los últimos años se han producido incautaciones récord de sustancias como anfetaminas y metanfetamina, así como de sus precursores, lo que indica un auge de este mercado. Además, han aparecido cientos de nuevas sustancias químicas. Entre 2009 y 2017 se han detectado 803 nuevos narcóticos en 111 países, según la ONUDD.

4.- ¿Han aumentado las muertes vinculadas con las drogas?

Sí, casi se han triplicado. El número de fallecimientos relacionados con el consumo de drogas pasó de 183,500 en 2011 a 450,000 en 2015, según datos de la ONUDD, lo que supone un aumento del 145 %. Ese aumento se atribuye al incremento de la producción de opio, a nuevos analgésicos y tranquilizantes de origen ilegal y, en general, a la proliferación de sustancias que ha creado "una complejidad sin precedentes en el problema de las drogas", según el último informe de este organismo. Solo en EU, en 2017 se registraron más de 70,000 muertes por sobredosis de derivados del opio y opioides sintéticos usados como tranquilizantes o analgésicos.

5.- ¿Y América Latina?

América Latina es una de las regiones del mundo que ha sufrido más en la lucha contra el narcotráfico. La región tiene la mayor tasa de homicidios del planeta, lo que, en parte, se debe a la violencia vinculada al narcotráfico. En México, el entonces presidente Felipe Calderón (2006-2012) sacó a soldados a las calles en su declarada "guerra contra el narcotráfico". Su sucesor, Enrique Peña Nieto (2012-2018), no modificó esa estrategia y siguió la espiral de violencia. Desde 2006 se han producido alrededor de 200.000 asesinatos en México relacionados con el narcotráfico. Ante el círculo vicioso de represión y violencia, países como Guatemala, México, Colombia, Ecuador, Bolivia o Uruguay han pedido cambios en las estrategias internacionales. Muchos países de la región se han alejado de la simple criminalización del consumidor y han adoptado un enfoque de salud pública y promovido programas pioneros de desintoxicación y prevención. En varios países, como en Colombia, el consumo personal se ha despenalizado y es ahora una falta administrativa, algo que se aplica en Europa desde hace lustros. Numerosas naciones han comprendido que en la lucha contra el narcotráfico es inútil que el Estado dedique enormes recursos a perseguir a los pequeños consumidores. Uruguay fue el primer país del mundo en el que el Estado reguló la venta de cannabis.

6.- ¿Y qué pasa con EU?

EU ha sido durante décadas el promotor de las políticas de mano dura contra las drogas. Desde que el presidente Richard Nixon declarase en 1971 la "guerra contra las drogas", ha financiado y apoyado en el exterior la lucha contra el narcotráfico, mientras que dentro de sus fronteras ha aplicado una dura legislación que ha llenado sus cárceles de consumidores de drogas, sin haber reducido la demanda. Desde la década de 1980, la población carcelaria de EU ha pasado de 500,000 a 2.2 millones, con una presencia desproporcionada de integrantes de las minorías: actualmente uno de cada tres presos es afroamericano. En los pasados años, tanto a escala federal como estatal, se han suavizado las políticas represivas y en diez estados se ha legalizado el consumo de cannabis con fines recreativos. Se da así una situación extraña: mientras el Gobierno federal aplica los tratados contra las drogas, algunos de sus estados no los cumplen. Para el expresidente de Colombia César Gaviria, este cambio es el principio del fin de la denominada "guerra contra las drogas". "Estados Unidos empezó la guerra contra las drogas y ahora la está terminando", vaticinó en declaraciones a Efe en 2015.

7.- ¿Y qué traerá el futuro?

La opinión de numerosos expertos es que el consenso internacional se mantendrá sobre el papel pero cada país adoptará políticas internas cada vez más divergentes. Algunos apostarán por medidas más liberalizadoras y por la regulación, mientras que otros doblarán la apuesta por la mano dura, lo que, como hasta ahora, tendrá un gran impacto en la población más vulnerable.