Fotos: Mayra Franco
La ópera de Henry Purcell será presentada por el Estudio de Ópera de Coahuila los próximos 27 y 27 de junio en el Centro Cultural Casa La Besana

Según el poeta Virgilio, cuando el héroe troyano Aeneas, en su viaje hacia la península itálica, realiza una parada en la costa del Cártago él y Dido, la reina fundadora de este imperio, quedaron profundamente enamorados.

Su historia, sin embargo, como muchas otras de la tradición grecolatina estaba destinada al fracaso e inspirado en ella el compositor barroco Henry Purcell creó la ópera “Dido y Aeneas” que el Estudio de Ópera de Coahuila llevará al escenario del Centro Cultural Casa la Besana este junio.

En entrevista con VANGUARDIA, su director musical, Alejandro Reyes-Valdés, nos contó sobre los pormenores de este montaje que tendrá 4 funciones los días 27 y 28 de junio a las 18:00 y 20:00 horas.

“Comenzamos a trabajar en enero, a hacer las lecturas y la asignación de personajes”, comentó, “es un trabajo interesante y también divertido porque es encontrar vocalmente a quien le va vocalmente la partitura, y no sólo vocalmente sino también a quien le va bien su personaje”.

“Habíamos tenido un conato de Dido y Aeneas hace unos dos años pero la verdad estábamos sumidos en el trabajo del Tríptico, pensé en un principio que se podría combinar, pero no, necesitamos concentrarnos y ahora surge la oportunidad”, mencionó.

Obra. Con la participación de los miembros del coro Vox Amoris y músicos de la Orquesta Filarmónica del Desierto, esta es una ópera que no te puedes perder.
No es una pieza donde vayamos a ver realismo en su corporalidad, sino que vamos a ver una gesticulación coreográfica/dancística con figuras, por parte de los personajes y los bailarines”.

Señaló que entre las razones por las cuales eligieron montar esta obra se encuentra la adición de Adrián Cardeña, cuya voz les resultó ideal para interpretar a Aenas, “voz que no teníamos antes, que es como un híbrido entre barítono y tenor, que es lo que exige la partitura. Y teniendo un material humano que puede resolver de manera efectiva los otros personajes las condiciones ya estaban dadas”.

Sobre la historia comentó que el libreto de Nahum Tate, hecho en colaboración con Purcell, es tan sólo unas cuantas páginas de La Eneida de Virgilio y “mi atracción por la mitología de la Grecia Clásica o la Latinidad Clásica, como Virgilio, es algo que yo tengo desde hace tiempo y ahora Purcell le da un tratamiento operístico inglés muy particular y se combinan unos elementos muy atractivos para mí personalmente y creo que lo está siendo también para el elenco”.

Al hacer mención de “lo inglés” Reyes-Valdés comentó que se refiere a cómo los autores de la obra modificaron la trama para introducir a un grupo de brujas que buscan mermar el poder de la reina Dido, haciéndose pasar por el dios Mercurio para convencer a Aeneas de que debe continuar su viaje hacia la península y fundar Roma, lo que romperá el corazón de la monarca, cuando en el texto original son  los dioses quienes exigen la partida del troyano.

Luego del éxito que tuvieron con “Il Trittico” de Giaccomo Puccini en noviembre del 2018 —al cual dedicaron cerca de tres años— esta es una producción mucho menor en tamaño y duración mas no así en calidad, pues han concentrado sus esfuerzos en darle vida a esta obra del barroco, tomando en consideración las implicaciones de tal proyecto.

“El estilo general barroco puede definirse por el bajo continuo, una especie de sustento armónico permanente, tanto para las melodías vocales como las instrumentales […] Si lo actualizamos es como en el jazz, los pianistas desarrollan un apoyo”, explicó, “en cuanto a la vocalidad el barroco tiende a ser definitivo en cada una de sus arias y lo muy inglés viene con lo dancístico y la ópera Dido y Aeneas está fraguada en diversos números dancísticos que no son propuestas del director escénico en cuestión, son exigidos por el compositor”.

Estos números será llevados a cabo por la Compañía de Danza de Coahuila, a cargo de Javier Rodríguez, quien también está apoyando en la producción con otras ideas, al igual que lo hace Gabriel Neaves en la cuestión actoral y escénica.

Agregó además que también debieron modificar algunos elementos del estilo vocal “porque así como en el Tríptico las voces tienen que estar colocadas para balancearse con el sonido de una gran orquesta, siempre vibradas, muy frontales, en el caso de Dido y Aeneas el planteamiento es otro, de tal manera que el vibrato, por mi experiencia y lecturas, en el barroco no era un elemento constante sino que era un elemento expresivo, no siempre se va a vibrar, un aderezo, cuando la frase tiene intensidad. Y encontrar una proyección afinada y correcta sin vibrar fue un reto, porque no es lo común”.

Asimismo destacó que el coro no provee un mero apoyo secundario sino que en ocasiones se vuelve casi un personaje mismo y cómo el montaje escénico, para hacer de la presencia de la danza un factor natural no intrusivo, debe trabajarse en todos los aspectos de la obra por lo cual la propuesta de Rodríguez es más contemporánea que de ballet clásico, idea que se funde con el montaje escénico de Neaves.