Cuando no tenemos elementos para hacer una buena lectura de la realidad, es decir, de las cosas que pasan todos los días; nos quedamos solamente en eso, en comentar o en asombrarnos y escandalizarnos de lo que ocurre, pero no vamos más allá. Lo ideal sería que indagáramos a cerca de porque ocurre lo que ocurre. Esa es la diferencia que nos hace distinguir entre el fondo y la forma.

La forma es lo que observamos, en nuestro caso concreto; discursos, hechos, accidentes, atentados, corrupción, desigualdad, pobreza, balaceras, entre otras tantas cosas. Pero eso es lo que aparece en las imágenes y audios de los medios, en cualquiera de sus múltiples formas. Sin embargo, todo esto tiene un trasfondo. Las cosas no ocurren simplemente porque ocurren. La realidad aparece porque pareciera ser que ya no le queda más y hay algo que le empuja a aparecer. Se dieron las condiciones, todo es producto de una evolución y no de la generación espontánea, no hablo en términos biológicos, sino de forma general. Martín Heidegger decía “somos producto de una historia que nos antecede”. Les pongo dos ejemplos.

Pudiera ser que la elección en Estados Unidos este marcada por la anomalía, sin embargo, lo que no se puede ocultar es la simulación que por muchos años tuvo una parte del pueblo norteamericano que nunca creyó en la dignidad de la persona y por tanto, nunca fue tan multicultural como se lo hacía creer al mundo, es decir para muchos norteamericanos hasta el nombre de su nación les molesta, porque con la candidatura y elección del candidato republicano nos muestran la desunión que existe hacia dentro de su país, para acabar pronto unidos no están.

Por tanto, el triunfo de Trump no muestra la popularidad y el deseo de la población, de quienes votaron por él,  de tener un presidente que no sea parte de la clase política, sino lo que él representa. Ese justamente es el fondo.

El representa la falta de una ideología consistente, la frivolidad, la falta de sensibilidad, el oportunismo, el emocionalismo, el desprecio por los institutos políticos y los medios de comunicación social, la descalificación a todos aquellos que no piensen como él, el predominio y la hegemonía de la raza blanca, el racismo que nuca termino y que siempre estuvo ahí contrario al multiculturalismo que tuvieron como ideal. Representa la doctrina del destino manifiesto, la antidemocracia o más bien la plutocracia y el imperialismo. El triunfo del miedo, del engaño, de la mercadotecnia y del poder del dinero. Este es el fondo, lo que veremos en su gobierno a partir del viernes 20 de enero será la forma.

Ejemplo número dos. Lo que ocurrió en Monterrey el 18 de enero de 2016, en una escuela privada. La nota fue: Tiroteo en escuela deja 4 personas en estado grave y una persona sin vida. Eso es lo que aparece. ¿Qué hay en el fondo? En el fondo lo que tendríamos que leer es que la dimensión social, de la misma forma que la política, la económica, la cultural y familiar en nuestro país ya toco fondo. La tragedia de Monterrey representa una crisis de valores familiares a la “n” potencia, una sociedad pragmática, hedonista y nihilista (sin sentido) donde las claves de éxito tienen que ver con el tener, con el hacer y no con el ser.

Una sociedad donde se han privilegiado las tecnologías de información, el internet, las redes sociales por donde circula cualquier cantidad de inconsistencias, de formas y modos de vida que nos desvían del sentido fundamental de nuestra existencia, la felicidad. Representa una sociedad que por un lado cree una cosa y por el otro hace otra. Un sistema educativo que sique sin responder a los deseos más íntimos del ser humano. Un estado que ha fallado completamente a la sociedad ocupándose de lo accesorio y de sus intereses y no de lo fundamental que es la familia, célula social por excelencia.

Representa un sistema social permisivo que a través de las imágenes en internet y televisión abierta que promueven la violencia, la pornografía, el miedo, la falta de sentido de vida, la frivolidad, la cultura del éxito, del desprecio, del odio y de la ignorancia. A medios de comunicación que perdieron de vista el sentido de la verdad, del respeto y de la construcción social. A un sistema familiar que ha privilegiado lo económico a través de lo laboral, con las consecuencias del no estar al tanto de lo que hacen, ven, sienten o viven sus hijos. La dolorosa y lamentable situación representa de manera general el deterioro de una sociedad que ha perdido de vista lo importante y ha erigido como programa lo accesorio.

El Presidente de México se lamenta, el gobernador se muestra atribulado, las asociaciones de padres de familia recomiendan acciones, las instituciones y organismos nos ofrecen reflexiones. Por supuesto que a todos nos duele. Pero de esta descomposición social a la que asistimos todos somos responsables; el presidente, el gobernador, las instituciones y organismos con nuestra forma de ser, nuestra incoherencia y el no saber hacia dónde vamos, ese es el fondo.

Termino con los dos ejemplos.

El análisis de una situación, evento o discurso por tanto, nos da la posibilidad de ver el fondo, de buscar a través de un ejercicio proactivo programas, modelos, paradigmas que respondan a una realidad que como olla de presión tarde que temprano emergerá para darnos en la cara.

Te comparto algunos elementos con los que de forma sencilla pudieras hacer algo por la realidad. Analiza el contexto, es decir, todo aquello que ocurre alrededor de una situación (características, personas, instituciones que intervienen, su historia, situación económica, social, dependiendo de la naturaleza del evento). En un segundo momento revisa que es lo que se dice en el entorno, esto es; opiniones, entrevistas, expertos, otras situaciones similares, sus patrones, un análisis comparativo.

En un tercer momento analiza la información que existe (como pasaron las cosas, quienes intervinieron, su vida, lo que hacían, su interacción social, el círculo inmediato). Posteriormente, busca alternativas (no se trata solo de criticar, se trata de ofrecer propuestas) ¿Qué podría hacer nuestro país ante la administración Trump? ¿Cuáles son las desventajas y cuales las ventajas?

La descomposición social, no se ha dado sola, todos somos responsables pasiva o activamente de lo que ocurre. No esperemos mucho de las instituciones, somos nosotros quienes debemos poner manos a la obra para cambiar la realidad en la que vivimos y entender porque ocurre lo que ocurre.