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El taller continuará durante el próximo ciclo escolar y el panorama actual indica que será mucho más grande.

Lo que comenzó como un taller de guitarra para niños de primaria se ha convertido en un proyecto que incluye a alumnos de primaria y secundaria y en un espacio donde los estudiantes aprenden además de este instrumento, percusiones, canto y teatro. Pero fuera de la parte técnica, esta pedagogía está mejorando mucho más que sus habilidades artísticas.

“Cuando llegué a la escuela me pidieron que hiciera una academia de guitarra y eso hice”, explicó para VANGUARDIA la maestra Griselda Mendoza, “pero me encontré con alumnos muy inquietos que la dejaban (la guitarra)y se iban corriendo. Para ellos busqué una alternativa que les llamara la atención y fue cuando introduje las percusiones”.

Después de esto implementó los ejercicios teatrales, para que comenzaran a involucrarse con las disciplinas escénicas. Cuando la popularidad del taller creció y debido a las limitaciones en los horarios de la escuela, nuevos integrantes de otros grados, se unieron a este mismo grupo. Y, como suele suceder, los cambios provocaron más cambios.

Con 36 de alumnos cuyas edades varían entre los 6 y los 15 años de edad y donde se enseñan muy variadas disciplinas, se podría asumir que existirían problemas de conducta, abusos o injusticias entre ellos. Sin embargo, la maestra logró desarrollar en ellos un verdadero sentido de cooperación.

“Tengo niños de primaria que a veces aprenden más rápido que los niños de secundaria, y ellos les enseñan a los más grandes”, comentó, “todos se ayudan y todos se apoyan. Y esto ha llevado a que también cambien en sus casas y en la escuela, a que conozcan que el otro tiene habilidades que yo no tengo y yo tengo habilidades que él no tiene y así nos complementamos”.

Los padres están muy satisfechos con el progreso a nivel social y cognitivo que han conseguido sus hijos en este taller. No sólo han mejorado en sus relaciones interpersonales: los niños mayores aprecian a los menores y viceversa; o el que los más tímidos hayan adquirido mayor seguridad, sino que también han mejorado en sus estudios.

“Porque el estudio de la música”, asegura la docente, “mejora las conexiones entre ambos hemisferios cerebrales”. Los niños y jóvenes han demostrado mayor concentración en sus exámenes y una mejoría en sus calificaciones de matemáticas, español e historia.

El taller continuará durante el próximo ciclo escolar y el panorama actual indica que será mucho más grande. Ya se está viendo cómo se podrá sostener la creciente demanda de niños y jóvenes que ahora desean ser parte de este increíble proyecto.

La maestra Griselda Mendoza invitó a los padres de familia a no tenerle miedo a apoyar a sus hijos cuando deseen aprender arte, y a no solo irse por lo seguro que son los deportes o lo académico porque “no saben los beneficios que pueden obtener del arte. El arte se comparte y los ayuda a expresarse, a enfrentar sus miedos incluso, y mejora la comunicación que tienen entre padres e hijos”.