Les platico: una de las maneras más poco cerebrales de votar es cruzar la boleta parejo, yéndole al mismo partido para todas las opciones, en casos como el del próximo 6 de junio: gobernador, alcalde, diputado local y federal.

Con todo el respeto que me merecen quienes hacen esto, dicha práctica se me hace del periodo del Neanderthal retardado mental, porque dejan fuera todo proceso analítico y votan con las tripas:

"Ni un voto por XXX partido", dicen y escriben algunos, sin darse cuenta de que la irracionalidad que tanto critican en un gobierno, la tienen ellos en sus procesos de decisión, bastante rudimentarios y silvestres, por cierto.

¿Quieren solo algunos ejemplos con nombres y apellidos del criterio diferenciador con el que ejerzo el periodismo y también mi sufragio en las urnas? ¡Arre!

De Morena...

Critico irreverentemente y sin recato a López Obrador. De ese partido me merecen lo mismo, especímenes como Mario Delgado, Salgado Macedonio, Martí Batres, Dolores Padierna,  René Bejarano, Marcelo Ebrard, Rocío Nahle, Irma Eréndira Sandoval, John Ackerman, los gobernadores de BCN, Puebla, Veracruz y una "pléyade" de alcaldes y legisladores que no menciono porque resultaría interminable este artículo.

Del mismo partido rescato moderadamente a Ricardo Monreal y en forma más amplia a Clara Luz Flores.

Respeto, pero me vale madres, que algunos de mis amigos me digan que por esto, falto a mi obligación de objetividad, pues mientras ellos se van por la ominosa postura de "ni un voto para Morena" y por consecuencia no analizan "piece by piece" a todos los candidatos, el próximo 6 de junio yo votaré por alguienes de Morena en mi boleta, basándome en los alcances que les veo como personas y -muy importante- porque me he dado a la tarea de conocer a esos candidatos.

En el caso de otros puestos de elección popular, votaré en contra de Morena y a favor de candidatos del PAN, del PRI y de algún independiente.

¿Cómo quiénes?

Dependiendo de la información y el conocimiento que siga extrayendo de aquí al 6 de junio, quizá en el caso de gobernador lo haga por Morena.

En el de Monterrey por el del MC.

En el de Santiago, N.L. por el ciudadano independiente.

En el de San Pedro Garza García -mi municipio- por el del PAN.

En el caso del diputado federal que me representará en el Congreso de la Unión lo más probable es que lo haga por alguien del PRI y para mi representante en el Congreso local por uno del PT.

Insisto, todo va a depender del análisis que yo siga haciendo de cada uno de los candidatos, pero de una cosa sí estoy seguro: no voy a caer en la babosada de "ni un voto por XXX partido", porque -insisto- se me hace de lo más retardado, retrógado, inútil y poco propositivo para los tiempos de participación ciudadana que México ocupa.

Es más...

...ni siendo -que no lo soy- miembro de algún partido votaría por "ley partidista" por todos los de mi bando, ni aunque me pusieran una pistola en las costillas.

Aún si fuera priyista, panadero, morenista u lo que sea, no cruzaría mi boleta por todos los de mi partido, sino que lo haría analizando a cada uno, dejando de lado los colores que representara.

"Ni un voto por XXX partido" equivale a etiquetar a las personas y, a mis amigos que pregonan tal cosa, les pregunto: ¿a ustedes les gusta que les pongan una etiqueta en la frente?

Que de nada sirve votar por la persona si trae el lastre de un partido, ja, pues por favor, díganme ¿qué opción de bando político no hace gravitar a su alrededor a sus candidatos?

¿Cuál es el resumen de todo esto? Que mi oficio de periodista no me inhibe para nada de tener mis preferencias políticas.

Ser periodista no me obliga a ser neutral

Es más, la neutralidad es un acto irresponsable de no comprometerse por una causa, por un ideal, por un interés. Tengo a una hija viviendo desde hace tiempo en Austria y Suiza, países que teniendo fama de ser neutrales, en la práctica no lo son para nada.

La postura neutral no existe, puesto que los modelos siempre confluyen en valores y principios preconcebidos, más allá de cierta mudez o expresión tácita de éstos.

El utilitarismo de valores y principios puede ser mal interpretado como neutralidad.

Entonces, me declaro "culpable" de no ser neutral, por no ejercer un periodismo neutral que en la práctica no existe, solo en la teoría de quienes juguetean con él en sus celulares, laptops o computadoras y ahora, en la pandemia de zooms que se reproducen como gremlins en aguacero.

Me declaro "culpable" de escoger en la boleta uno por uno, así sean cada uno de partidos y tendencias políticas, ideológicas y económicas distintas y diversas.

Me declaro culpable de no votar por el carro completo de una opción, ni por lo contrario, en el caso de otro carro completo a la inversa como "ni un voto por XXX partido".

Es más, la neutralidad se ha entendido como falta de posicionamiento propio. Y ¿les digo algo? Soy todo, menos alguien que no tiene un posicionamiento propio sobre los temas que escribo.

PERO, METÁMOSLE MOCOS AL ATOLE

Para tal propósito agregaré el factor de objetividad al que se nos condena a todos quienes ejercemos el oficio periodístico. ¡Arre! otra vez:

La objetividad, entendida como asepsia informativa, es cuestionada en la época actual, ya que el periodismo ecuánime no es neutral, de la misma manera que imparcialidad tampoco es sinónimo de neutralidad.

Sin embargo, a pesar de que la norma objetiva no aboga por un periodismo equidistante, todos esos términos se utilizan como sinónimo de un periodismo que pretende evitar los prejuicios en el manejo de la noticia.

Tal cosa me parece inhumana, porque el periodista es uno más de los moradores de este planeta,  donde todos por igual tenemos prejuicios y eludirlos en nuestras actividades resultaría cualquier cosita menos que imposible, y quien lo niegue, pues que a las pruebas se remita.

El concepto de periodismo objetivo deriva de la idea de “imparcialidad” y para nada son sinónimos.

La Real Academia Española establece diferencias entre objetividad, imparcialidad, neutralidad e independencia, a saber:

OBJETIVIDAD

Adopta a su vez dos significados: 1.- perteneciente o relativo al objeto en sí mismo, con independencia de la propia manera de pensar o de sentir. Y 2.- Desinteresado, desapasionado.

IMPARCIALIDAD

Es la falta de designio anticipado o de prevención en favor o en contra de alguien o algo, que permite juzgar o proceder con rectitud.

NEUTRALIDAD

Que no participa en ninguna de las opciones en conflicto.

INDEPENDENCIA

Entereza, firmeza de carácter Y que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena.

PD

Al margen de esto, me rete encabrona escuchar a los candidatos hacer el distingo de "las" y "los" mexicanos.

En el caso de Clara Luz, sé que ella no es partidaria de que en sus mensajes se incluya semejante barbarismo que atenta contra los postulados de la RAE.

Al menos uno de sus "asesores" está ahuevado en semejante babosada y a él le digo: Lee, consulta, ilústrate y no obligues a tu cliente a decir improperios verbales como "las" y "los" ciudadanos.

El artículo en masculino se refiere a los dos sexos, no seas ignorante. Tan tan.

CAJÓN DE SASTRE

"A todo esto yo le agregaría que uno de los factores determinantes para que el electorado se incline por una u otra opción, es que los candidatos sean más ellos, que hablen más como ellos y no repitan como loros lo que sus ´asesores´ les dictan que digan. Sigan su instinto, consulten lo menos posible y no se dejen mangonear por quienes a lo mejor se sienten tocados por la divinidad celestial presidencial", dice la irreverente de mi Gaby, a su regreso del Cerro del Mirador.

Así de lejos -o más- está mi labor periodística de la "neutralidad"; nomás que yo sí lo digo y otros, pos no. Foto por el dron de Gabriela Kalifa en el Cerro del Mirador.