Estas son algunas obras representativas entre las muchas que conforman la historia del arte, una por cada día de la Semana de Pasión

MADRID.- Más allá de la exaltación devocional propia de la imaginería barroca que cada Semana Santa inundan, paso a paso, las calles de las ciudades y pueblos, la historia del Arte está plagada de grandes obras maestras que narran la última semana de la vida de Jesús -Pasión, Muerte y Resurrección- desde un carácter más conceptual y evangélico, incluso pedagógico, reflejo de la institucionalidad de la Iglesia Católica en todos los ámbitos de poder, especialmente entre los siglos 12 y 18. 

-LA ÚLTIMA CENA

>>En 1498 Leonardo Da Vinci la pintó para el refectorio del monasterio de Santa María delle Grazie de Milán. Ha estado en muy mal estado de conservación. Y es que Leonardo, en su afán de innovar, utilizó una mezcla de temple y óleo, además de una sustancia a base de aceite y barniz, elementos que sobre una pared pobre de yeso provocaron muy pronto su deterioro.

CRISTO CON LA CRUZ A CUESTAS

>>  El Museo del Prado, la gran pinacoteca de Madrid, posee dos obras de Tiziano que narra un momento del llamado Viacrucis, en el que Simón Cireneo es obligado a ayudar a Jesús cuando cae exhausto camino del Calvario.

>>  Mientras la primera, “Cristo camino del Calvario”, es una obra austera de colorido pero más narrativa al mostrar la caída de Cristo en la segunda, “Cristo con la cruz a cuestas” (1565-1570), hay una pincelada más libre. 

EL EXPOLIO

>>  “El Expolio” de El Greco, pintado entre 1577-1579 para la sacristía de la catedral de Toledo (España). Es un enorme óleo sobre lienzo cuyo tema no es muy habitual en la iconografía. 

>>  Muestra el momento en el que Cristo es despojado de su ropa para ser crucificado. Jesús, con una túnica de rojo intenso, domina sobre el resto de la composición y está representado, no como Dios, sino como hombre.

EL CRISTO CRUCIFICADO

>>  También conocido simplemente como “El Cristo” de Velázquez, la pintura al óleo sobre lienzo,  es la imagen devocional española más copiada y reproducida de todos los tiempos, quizás por esa sensación de reposo, de soledad y recogimiento frente al tormento; un dolor contenido que da paso a la calma, que sobrecoge más que cuando sus marcas externas se evidencian. 

-EL DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ

>>  “El Descendimiento de la Cruz” (1435), obra maestra del pintor flamenco Rogier Van der Weyden, sería la sección central de un tríptico cuyos laterales no se conservan.

>>  La obra recoge el momento del descendimiento del cuerpo de Cristo encuadrado por una composición de diez figuras de tamaño casi natural que parecen formar un grupo escultórico en una hornacina poco profunda. 

-LA PIEDAD

>>  “La Pietá (Piedad)” (1498-1499) del Vaticano, de Miguel Ángel Buonarroti, es una obra escultórica realizada en mármol que representa el momento en el que una jovencísima María, madre, soporta el dolor de la muerte del hijo, a escala natural y visto desde el idealismo neoplatónico renacentista. 

>>  Fue la primera de las muchas veces que Miguel Ángel abordó este tema .EL SANTO ENTIERRO

>>  “El Santo Entierro” (1602-1604) de Caravaggio es una excepcional pintura en la que San Juan y Nicodemo sostienen con esfuerzo el cuerpo muerto de Jesús que ocupa el centro del lienzo.

>>  Caravaggio se aleja de los modelos renacentistas al mostrar unos personajes rudos, abatidos y agachados, en una composición donde abundan los escorzos violentos: el de las manos gesticulantes de una de las tres Marías que, situadas atrás, mira al cielo agudizando el dramatismo, o el del propio cuerpo de Cristo.

-TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

>>  La obra del museo del Prado: “Transfiguración del Señor” (1520–1528) es una copia que Giovan Francesco Penni hizo de la obra de Rafael (1517-20) del que era discípulo y colaborador y que se conserva en los Museos Vaticanos.

>>  Considerado el último cuadro de Rafael, que dejó inacabado, está dividido en dos partes. La inferior recoge un episodio ajeno a la Resurrección, el fracaso de los apóstoles al intentar curar a un enfermo, lo que le permitió recorrer, con gran dramatismo, los distintos estados anímicos de los personajes.