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La contundente derrota como locales ante los Warriors demostró que no tienen posibilidad alguna de derrotar al campeón vigente a menos que cambien su filosofía de juego
CLEVELAND.- La definición de la locura es intentar lo mismo una y otra vez y esperar un resultado distinto. Los Cavaliers pueden seguir intentando ganarle a los Warriors en su propio juego y fallar una y otra vez, o pueden darse cuenta de que necesitan cambiar.
 
Eso quedó más que claro tras la derrota por 10 puntos más apabullante de la historia de la NBA. Algunos culpan a Kevin Love, otros a Tristan Thompson o su entrenador Tyronn Lue, pero el verdadero problema no es individual, sino que colectivo. ¿A qué me refiero? A que los Cavaliers deben cambiar su manera de jugar si aspiran a destronar al campeón.
 
En pocas palabras, LeBron James y compañía se empecinan en querer ganarle tiro por tiro a los Warriors por 130-125 y terminan perdiendo una y otra vez, seis de las últimas siete para ser más exactos. Lebron tiene su legado en jaque mientras su marca personal en las Finales empeora a 3-6.
 
Los Cavs quieren ganarle a los Warriors en su propio juego, y eso nunca va a suceder ya que cuentan con tres problemas que no logran resolver.
 
El primero es el ritmo del juego. Ellos caen en el frenesí de Golden State pero no son tan efectivos como su rival. Si nos enfocamos nada más en los dos compromisos de esta temporada, los Cavs han encestado 71 de sus 182 tiros de campo (39.1%) mientras que los Warriors convirtieron 79 de sus 167 oportunidades (47.3%). Cleveland tuvo 38 asistencias y fue superado ampliamente por Golden State con 61, incluyendo por 28-12 en ese rubro el lunes. Entonces vemos como los Cavs tiran más que su rival, pero comparten menos la pelota y son menos efectivos.
Hasta que juguemos mejor a la defensiva, creo que debemos compartir el balón en nuestra ofensiva, todos debemos estar en la misma página”.
Lebron James, estrella de los Cavs.

Los Warriors son capaces de hacerlos caer en sequías ofensivas como la de su parcial de 12-4 durante los seis minutos iniciales del último cuarto el lunes. Su nivel defensivo se eleva a medida que progresa el partido, mientras que el de los Cavaliers es consistentemente atroz.

Desde las Finales del 2016, los Warriors solo han anotado menos de 100 puntos en solo una ocasión y han superado la barrera de los 115 puntos seis veces en nueve oportunidades.

Lo que agrava a este inconveniente es que la fortaleza de Golden State reside en el perímetro, por lo que un canje por un gigante con pies de cemento que domina la zona pintada como DeAndre Jordan no solucionaría nada. Necesitan a alguien versátil como Avery Bradley, Gary Harris o Justise Winslow.

El tercer problema es LeBron James. No es que esté jugando mal necesariamente, sino que él se siente solo e intenta hacer demasiado al intuir que cada canasta de Cleveland prácticamente debe valer cuatro puntos. Isaiah Thomas todavía no se ha convertido en la rueda de auxilio que Kyrie Irving solía ser para él. 

Lo destacado

> Cleveland tiene récord de 1-6 ante los tres principales equipos de cada conferencia, con marca de 0-2 ante Golden State, 0-1 ante Houston, 0-1 ante Minnesota, 0-1 contra Toronto y 1-1 contra Boston. 
> Están en el puesto 29 en eficiencia defensiva, permitiendo 109.3 puntos por cada 100 posesiones. 
>  Ocho derrotas en los últimos diez partidos registran los Cavs.