Ana María se asustó pero no pudo reaccionar, se congeló del miedo y esa fue una buena oportunidad para los delincuentes, quienes se la quitaron de los brazos y además la golpearon para que no los viera de los rostros. ESPECIAL
Hasta el momento se sigue con la coordinación entre la familia y las autoridades, para mantener la búsqueda de la pequeña.

Saltillo.- Ana María Maltos llegó con su hija de cinco meses de nacida a una tienda, la bebé necesitaba toallitas húmedas pues se le habían terminado, pero al salir de la tienda en la colonia Bellavista, la mujer vivió la peor pesadilla.

Avanzó unos metros al salir y cuando iba caminando en el cruce de Constitución y Carlos Fuero; llegó un vehículo Nissan Tsuru en color amarillo con una mujer de copiloto y un hombre conduciendo. Le cerraron el paso.

Ana María se asustó pero no pudo reaccionar, se congeló del miedo y esa fue una buena oportunidad para los delincuentes, quienes se la quitaron de los brazos y además la golpearon para que no los viera de los rostros.

Eran las 3 de la tarde cuando la mujer llegó corriendo nuevamente a la tienda de la que salió, llorando pidió ayuda a las personas que estaban ahí; “me acaban de robar a mi bebé, ayúdenme”, dijo desesperada.

Se llamó al Sistema de Emergencias 911, pero nunca le contestaron, eso ya no es raro pues jamás entran las llamadas a tiempo. Vecinos sacaron sus teléfonos celulares y, mediante los grupos comunitarios de WhatsApp de la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana, se pidió el apoyo.

Inmediata fue la respuesta de las autoridades policiacas, los primeros en llegar fueron Policía Municipal y Grupo de Reacción Sureste; se entrevistaron con Ana María y ella les contó cómo fue que le quitaron a su hija karol Nohemí de los brazos.

“Es un Tsuru amarillo, sin placas. Venían un hombre y una mujer; me golpearon y me quitaron a mi hija”, dijo a los uniformados. Rápido mediante los radios de comunicación se dio la información, para que las demás autoridades iniciaran la búsqueda, cerrándose los principales bulevares y salidas de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga.

Gran parte de la región sureste de Coahuila estaba blindada. El único objetivo, rescatar a Karol Nohemí de las garras de sus raptores.

Transcurrieron minutos, horas; no hay respuesta hasta el momento de su paradero. En los filtros de seguridad, cada vehículos con las características proporcionadas por la desesperada madre, eran revisados por los policías sin que se lograra tener éxito en la pesquisa.

Ana María y su esposo Alberto Tobías, están a cargo de la Unidad de Integración Familiar (UNIF); esperando que exista pronto una respuesta pues la angustia los está matando. Hasta el momento se sigue con la coordinación entre las autoridades, para mantener la búsqueda de la pequeña.