Decenas de miles de etíopes han huido a Sudán tras dos semanas del inicio de la guerra de Etiopía contra la región rebelde de Tigray.

Dos semanas después del inicio de la guerra de Etiopía contra la región rebelde de Tigray, el conflicto no da tregua mientras se agrava la crisis de la población civil -decenas de miles de etíopes han huido al vecino Sudán- y crece la presión intencional para permitir el acceso de ayuda humanitaria.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ya advirtió ayer de una ofensiva "final" en los próximos días contra Tigray, tras vencer el ultimátum que dio la semana pasada para rendirse al Frente de Liberación de Tigray (TPLF), partido que gobierna la región.

El jefe del Estado Mayor del Ejército etíope, teniente general Berhanu Jula, aseguró hoy que sus tropas se aproximan a la capital tigriña, Mekele.

 

TROPAS ETÍOPES PARA TOMAR LA CAPITAL DE TIGRAY

 

"Nuestras fuerzas se mueven sin miedo y se están acercando rápidamente al cuartel general de la junta del TPLF en Mekele", declaró hoy el teniente general en una rueda de prensa en Adís Abeba ante medios estatales.

Según Berhanu, el Ejército federal tiene controladas localidades como Adiguzom, Shere, Mehoni, Chercher y otras, que se encuentran a unos 150 kilómetros de la capital de la región septentrional, fronteriza con Eritrea y Sudán.

Sin embargo, las fuerzas del TPLF destruyeron varias infraestructuras clave, incluidos puentes que conectan con Mekele, para impedir el movimiento de las fuerzas federales, alegó el teniente general.

Lejos de amedrentarse ante ese envite, el presidente del TPLF y de la región, Debretsion Gebremichael, hizo hoy "un llamamiento al pueblo de Tigray a movilizarse para erradicar a los invasores consolidando las grandes pérdidas sufridas por el enemigo hasta el momento", informó hoy la Agencia de Medios de Comunicación de Masas de Tigray.

El TPLF ya internacionalizó el conflicto al atacar el pasado sábado Asmara, capital de Eritrea, país aliado del Gobierno etíope en el Cuerno de África, al que acusó de ayudar a Adís Abeba en la contienda.

A última hora de ayer, martes, el secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, condenó la estrategia del TPLF de "causar inestabilidad regional al expandir su conflicto con las autoridades etíopes a los países vecinos".

Abiy, de momento, ha desoído los llamamientos internacionales a buscar una solución pacífica al conflicto y se ha dedicado esta semana a desplegar una ofensiva diplomática para recabar el apoyo de países africanos como Uganda, Kenia, Yibuti y Ruanda.

 

GRAVE CRISIS HUMANITARIA

 

El fuego en las trincheras corre paralelo a una crisis humanitaria que ha empujado a más de 34.000 etíopes a huir a Sudán, según declaró ayer, martes, a Efe el director de la Comisión de Asuntos de Refugiados sudanesa, Abdulá Suleimán.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió hoy de que "en sólo dos semanas la escalada de los combates en Tigray y el norte de Etiopía ha provocado un sufrimiento inmenso y corre el riesgo de convertirse en una crisis humanitaria más amplia".

Militares etíopes vitoreando y bailando frente a las cámaras en una carretera en un área cerca de la frontera de las regiones de Tigray y Amhara en Etiopía. Foto: AP/Ethiopian News Agency

Los hospitales próximos a las áreas de combate "necesitan suministros médicos y apoyo para atender a los heridos. También necesitan con urgencia camas de hospital, colchones, mantas y sábanas", subrayó el CICR en un comunicado.

El Hospital Universitario de Gondar, en la vecina región de Amhara, ha estado recibiendo muchos pacientes con heridas graves y hasta ahora ha tratado a más de 400 personas, precisó el Comité.

Asimismo, añadió, "más de mil personas se han puesto en contacto con la línea directa del CICR y han visitado su oficina en Mekele y Adís Abeba en busca de ayuda para llegar a sus familias".

Etiopía cortó las telecomunicaciones en Tigray y ha bloqueado carreteras, lo que dificulta la verificación de información e impide la entrada de ayuda humanitaria a los necesitados.

La ONU reclamó este martes que se permita el acceso de los servicios humanitarios a Tigray, advirtiendo de la situación de gran vulnerabilidad a la que se enfrenta la población de esta zona.

El jefe humanitario de Naciones Unidas, Mark Lowcock, recordó que, ya antes de las actuales hostilidades, casi un millón de personas en Tigray y millones en áreas próximas requerían ayuda para sobrevivir.

La población de la región asciende a unos cinco millones de los 109 millones de habitantes del país, el segundo más populoso de África.

El director de la oenegé Ayuda en Acción en Etiopía, Roberto Giuliotto, confirmó hoy a Efe desde Adís Abeba que "no está llegando ninguna ayuda humanitaria a Tigray", donde "no es posible intervenir" sin autorización del Gobierno etíope.

Giuliotto abogó por la apertura de "canales humanitarios", al menos en "zonas controladas", con un "acceso seguro" para poder asistir a la "población afectada por el conflicto".

DOS SEMANAS DE GUERRA

 

Abiy, ganador del Premio Nobel de la Paz de 2019, ordenó el pasado día 4 una ofensiva militar contra el TPLF en represalia por un ataque de fuerzas tigriñas a una base del Ejército etíope en la región.

El contencioso entre Tigray y el Gobierno federal venía enredándose desde hace meses, con el retraso indefinido de las elecciones generales que se debían celebrar el pasado agosto en Etiopía como punto de inflexión.

Tras el aplazamiento de las elecciones por la covid-19, el TPLF celebró el pasado septiembre sus propios comicios parlamentarios, que el Gobierno central considera ilegales, de ahí que ahora quiera restablecer en Tigray el "orden constitucional”.

Además, desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce autoridad alguna del Ejecutivo federal.