“Estamos trabajando todos los días… como nunca. Antes los presidentes no se levantaban temprano para atender el principal problema que es de la inseguridad y de la violencia.

“Yo, desde que tomé posesión, todos los días, de lunes a viernes, tengo una reunión con el Gabinete de Seguridad, todos los días de seis de la mañana a siete de la mañana y yo, personalmente, recibo el parte, el reporte de lo que sucede en todo el país, de los delitos que se comenten en todo el país”.

Las anteriores afirmaciones fueron realizadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, durante la conferencia de prensa que ofreció el pasado viernes 14 de abril y en la cual el periodista Jorge Ramos cuestionó la eficacia de la estrategia de seguridad de su administración.

De acuerdo con el Presidente, el hecho de que él se levante temprano, atienda personalmente el reporte de incidencia delictiva en el país y gire instrucciones a quienes, dentro de su gabinete, son responsables de la seguridad pública, constituye una diferencia cualitativa respecto de lo hecho por gobiernos anteriores en este rubro.

A contracorriente de las afirmaciones del titular del Ejecutivo, las cifras de delitos no solamente no han disminuido durante su gobierno, sino que registran alarmantes incrementos, por ejemplo, en aspectos como el secuestro, que ha crecido 44 por ciento en el primer trimestre de 2019, si se comparan las cifras con las del mismo período del año pasado.

También resulta preocupante, como se evidencia en el reporte que publicamos en esta edición, que los delitos de índole sexual hayan crecido de forma importante en 2019 cuando se han registrado más casos de violaciones o de acoso sexual.

Nadie puede -ni debe- “alegrarse” porque las cifras de incidencia delictiva hayan crecido este año, pues lo importante aquí no es la posibilidad de enderezar críticas de índole política en contra de la actual administración.

Lo importante es tener en cuenta los datos y, a partir de estos, analizar con seriedad la estrategia seguida por el equipo de López Obrador, pues su promesa de “serenar al país” -una promesa cuyo cumplimiento todos deseamos- no está encontrando ninguna traducción concreta en la realidad.

En este mismo sentido, el Presidente y su gabinete deben ser capaces de reconocer que levantarse temprano y analizar los datos es claramente insuficiente para atajar un fenómeno que a todos preocupa y que padecen en carne propia miles de individuos en forma cotidiana.

Y en ello no vale que se nos pida “paciencia”, o esperar a que estrategias como la de crear la Guardia Nacional se concreten para que podamos observar resultados concretos. Lo que se requiere es que, paralelamente a las estrategias de mediano y largo plazo se desplieguen medidas contingente capaces de incidir en la realidad en lo inmediato.

Los número dicen, con clara frialdad, que la seguridad pública se ha deteriorado en el país y que más personas son víctimas de delitos hoy que hace un año. A esas personas hay que darles un respuesta hoy.

El Presidente y su gabinete deben ser capaces de reconocer que levantarse temprano y analizar los datos es claramente insuficiente