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José Ángel Nápoles, boxeador al igual que su abuelo, discutió con su novia y madre de su hija de cuatro años, le subió a la música y cometió el crimen para después herirse

El nieto del legendario boxeador José Ángel “Mantequilla” Nápoles está detenido en un hospital por el presunto feminicidio de su pareja y madre de su hija, Tania Lizet, de 26 años.

El crimen ocurrió alrededor de las cinco de la madrugada del domingo, en un inmueble de la colonia Doctores, alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.

Según testimonios de vecinos, José Ángel Nápoles, de 30 años y boxeador al igual que su abuelo, discutió con su novia y madre de su hija de cuatro años.

A pesar de que subió el volumen de la música se escucharon gritos y golpes, por lo que vecinos llamaron a policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Al ingresar al lugar los elementos encontraron tirados en el piso a José Ángel y Tania Lizet, con heridas de arma blanca. Al lado estaban dos cuchillos.

Los peritos determinarán si el boxeador se autolesionó para fingir un ataque de la joven y argumentar un caso de defensa propia o si ella trató de defenderse ante el ataque del boxeador profesional.

Fuentes no oficiales abundarían en que tras matar a la madre de su hija habría llamado a sus familiares para que lo auxiliaran, serían ellos quienes habrían llamado a una ambulancia.

Tania murió desangrada en el lugar y su novio fue trasladado al hospital Magdalena de las Salinas, donde permanece en calidad de detenido.

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La gloria de “Mantequilla” Nápoles

El pugilista nacido en Cuba pero nacionalizado mexicano fue protagonista de una de las épocas más gloriosas del boxeo y un símbolo entre los peso welter de toda la historia. Se alzó con el título mundial welter de la Asociación Mundial de Boxeo y de la CMB en abril de 1969 tras imponerse sobre el local Curtis Cokes en California en el 13° round.

Durante cinco peleas retuvo el cinturón dejando en el camino, entre otros, al popular Emile Griffith. En diciembre de 1970 fue vencido por nocaut por Billy Backus. No demoró demasiado en recuperarlo: lo noqueó en la revancha celebrada unos meses más tarde.

Sin embargo, su nombre alcanzó popularidad mundial cuando decidió subir de categoría para desafiar a Carlos Monzón, la estrella de aquella época: se enfrentaron en febrero de 1974 en la ciudad francesa de Puteaux y el argentino le ganó en el sexto asalto.

Aquella contra el histórico peleador argentino fue una de las 7 derrotas que Nápoles tuvo en sus estadísticas oficiales: sumó también 81 victorias (54 antes del límite).

Unos meses más tarde de lo ocurrido contra Monzón sería el turno de subirse al ring del Palacio de los Deportes de México para pelear contra otro argentino: Horacio Saldaño, quien sólo soportó los golpes de “Mantequilla” durante tres rounds y cayó noqueado.

El cubano-mexicano tenía problemas de salud desde hacía varios años. En el 2013 debió ser hospitalizado y mostró síntomas de una enfermedad neurodegenerativa. En el 2016 su esposa confesó que el estado de salud era delicado y que requería cuidados médicos específicos en la Ciudad Juárez, donde residía.

“Falleció en casa de su hija Caridad, ya tenía muchos años con complicaciones y gracias al amor de su familia y el apoyo de algunas personas y grupos recibió atención médica de primer nivel”, declaró Sulaiman, quien colaboraba económicamente a través de Consejo Mundial para el cuidado de la salud de Nápoles.

Protagonista de 18 combates por el título del mundo e integrante del Salón de la Fama del Boxeo Internacional, había abandonado su Santiago de Cuba natal en 1959 cuando se prohibió el boxeo profesional en la Isla. Allí llegó a México, su “país de corazón” como lo definió el propio Sulaiman.

Con informacion de medios