Osaka logró el tercer título de un Grand Slam en las tres finales que ha disputado, luego del Abierto del Australia del 2019. AP
Hoy la final masculina Dominic Thiem y Alexander Zverev se verán las caras hoy a las 15:00 horas por décima vez, siendo esta la más importante, ya que el vencedor se coronará en un Grand Slam, algo inédito para ambos

NUEVA YORK.- Tras errar en un tiro de derecha durante el primer set de la final del Abierto de Estados Unidos, Naomi Osaka miró a su entrenador, quien estaba en una de las pocas butacas ocupadas en el estadio Arthur Ashe.

La japonesa se encogió de hombros y levantó las palmas, como para preguntar: “¿Qué rayos está pasando?”.

El panorama empeoró segundos después. Otro tiro desviado frente a Victoria Azarenka provocó la furia de Osaka. Arrojó la raqueta, que dio unos cuantos giros antes de caer en la cancha.

Inusitadamente errática en el comienzo de la final, Osaka parecía al borde del colapso. De pronto, mejoró su desempeño, y Azarenka simplemente no recuperó jamás el control del duelo, si bien tampoco dejó de pelear.

Osaka remontó para imponerse por 1-6, 6-3, 6-3, con lo cual conquistó su segundo campeonato del US Open y su tercero de torneos del Grand Slam.

“Simplemente pensé que sería muy vergonzoso perder en menos de una hora”, dijo Osaka, quien se dejó caer de espaldas a la cancha tras asegurar el triunfo y permaneció tendida por varios segundos.

Había pasado un cuarto de siglo desde la última vez que la mujer que perdió el primer set de una final del US Open terminó ganando. Fue en 1994, cuando la española Arantxa Sánchez Vicario lo logró ante la alemana Steffi Graf.

La joven de 22 años, nacida Japón y quien se mudó a Estados Unidos a temprana edad, tiene otro trofeo de las grandes citas, que hace juego con el del US Open de 2018 —cuando se coronó con un brillante desempeño en medio de una final caótica ante una disgustada Serena Williams— y el del Abierto de Australia de 2019.