La psicogerontología podría contribuir a disminuir los altos índices de enfermedades crónicas como la diabetes y reducir una parte importante de los gastos del sector salud en México. Foto: Snior Domo
La psicogerontología es una especialidad de la psicología con la cual se ayuda al adulto mayor a tener una mejor calidad de vida.

La psicogerontología, además de mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, podría contribuir a disminuir los altos índices de enfermedades crónicas como la diabetes y reducir una parte importante de los gastos del sector salud en México, afirmó una especialista.

Las personas "no sabemos cómo envejecer, cómo tratar a la gente mayor y tenemos problemas de cuidado", dijo en entrevista con Efe, la doctora María Montero y López Lena.

La académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que las áreas antes mencionadas "son áreas de oportunidad para desarrollar estudios que favorezcan la mejor calidad de vida de las personas que rebasan los 60 años".

"No siempre el anciano tiene que ser concebido como una persona decrépita, también tienen ganancias y muchas posibilidades de compartir", aseveró. 

La psicogerontología es un área dentro de la psicología encargada del estudio de una de las etapas del desarrollo del ser humano: la madurez que empieza alrededor de los 45 años hasta edades avanzadas.

La especialista apuntó que con esta disciplina se abonan conocimientos para "poder envejecer bien", se realizan estudios para entender cómo se puede retrasar el deterioro cognitivo, o cómo se pueden optimizar los recursos que todavía se tienen en la tercera edad.

En la imagen la doctora María Montero y López Lena en el Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Vejez de la Facultad de Psicología de la UNAM. Foto: EFE

"Debemos saber cuáles son las variables que nos permiten llegar a los 80 años lúcidos y con una habilidad para ser autosuficientes", añadió la representante del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Vejez de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Advirtió que muchas veces las emociones pueden contribuir o aumentar las comorbilidades en este sector de la población, por lo que, si se desarrollarán programas integrales de atención, en México se podría prevenir tanta incidencia de gente con enfermedades crónico degenerativas.

"Tenemos evidencia de que cuando una persona mayor cae en depresión no hay forma de que se adhiera a un tratamiento médico", refirió.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geriatría (Inger) de México, las labores de cuidado de las personas adultas mayores en México cuestan alrededor de 1.589 millones de dólares anuales, gastos que son pagados principalmente por los familiares.

Al respecto, señaló que se debería ver a los adultos mayores como un recurso en vez de una carga y dijo que hay un costo de tiempo y dinero por su cuidado.

"Cuando son funcionales pueden reducirse gastos por ejemplo de guarderías, ya que la gente que trabaja podría dejar a sus hijos a cargo de sus abuelos", dijo.

Dada la cantidad de personas adultas mayores que se tienen, detalló, países como Uruguay y Argentina cuentan con programas de atención a este sector poblacional, lo cual, hasta ahora no sucede de manera eficiente en México.

En el país, los médicos familiares por ejemplo, recetan antidepresivos o medicinas que reducen síntomas, pero la atención sobre cómo envejecer no se aborda de manera integral, apuntó.

Mencionó que otro factor que no permite alcanzar una calidad de vida en la vejez son los prejuicios por parte de la sociedad, entre los cuales está suponer "que las personas mayores son irremediablemente disfuncionales y no representan ninguna ganancia".

También está la escasa eficiencia de los gobiernos para desarrollar programas integrales para este sector.

Indicó que el desafío de la ciencia, de la sociedad y de los gobiernos respecto a las personas mayores es promover un envejecimiento digno, honorable y de calidad. 

"Saber envejecer es el reto, no basta con transcurrir, honrar la vida es disfrutar de cada etapa de manera funcional e intensa. Dejar el legado de lo aprendido para que los que nos sigan disfruten de mejores condiciones del buen envejecer", apuntó.