Durante su presentación ante los medios, además de asegurar que no está arrepentido de sus actos, Rogelio "N" se dirigió insistente a "Kenia", una presunta pareja suya, a quien le reiteró su amor y le pidió que lo visite en el penal. Pero, ¿es Kenia una persona real, o sólo un producto de su imaginación?

—¿Se graban las voces en esa cámara?

Habían pasado apenas 45 segundos desde que Rogelio “N” apareció ante las cámaras de los medios, luego de que funcionarios de la Fiscalía General del Estado informaran oficialmente de su captura, tras buscarle durante más de una semana como presunto responsable del homicidio de cuatro familiares suyos.

El detenido, quien fue capturado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, había volteado a ver de reojo los múltiples dispositivos que le rodeaban, antes de formular la pregunta cuyo sentido se clarificó al complementar la idea:

—Kenia: si estás viendo esto, recuerda que te amo. Ven a buscarme, estoy aquí en el penal. —Dijo Rogelio, volteando ligeramente hacia la izquierda, como dirigiéndose a la cámara a través de la cual pretendía establecer comunicación con quien luego identificaría como su pareja.

—¿Quién es Kenia? —Le cuestionó una voz femenina.

—Kenia es mi novia.

—¿Desde cuándo que no la ves?

 

—Tiene ya rato que no la veo. Desde que hice lo que hice, ¿verdad?

Luego vendría un alud de preguntas desde todas direcciones intentando averiguar las razones que lo llevaron a cometer los crímenes que conmocionaron a la ciudad, intentando arrancarle alguna declaración relevante sobre su proceder.

Por encima de todo lo dicho por Rogelio, queda flotando la duda sobre quién es Kenia y de qué forma estaría involucrada en esta historia, siempre que sea un personaje real y no uno ficticio, inventado por un individuo a quien los especialistas clasifican como una persona desequilibrada.

La duda crece en la medida en que, en un lapso de apenas 80 segundos, Rogelio la identificó primero como su novia y después como su esposa.

—Si Kenia Martínez está viendo esto, que venga al penal —reiteró cuando los oficiales ya le retiraban para ingresarlo al penal.

—¿Por qué Kenia? —se le cuestionó nuevamente.

—Kenia es mi esposa.