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La magistrada presidente del TEPJF dijo que todo proceso electoral exacerba enconos sociales

CDMX.- El proceso electoral de 2018 pondrá a prueba la solidaridad de los órganos electorales, los partidos, instituciones gubernamentales y la ciudadanía, porque el momento “es complejo y difícil”, no sólo por la coyuntura política, sino porque está “marcado por altos niveles de desconfianza en las instituciones, corrupción, crecientes desigualdades sociales, crisis económica e inseguridad”, dijo Janine Madeline Otálora Malassis, magistrada presidenta de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Al presentar su primer informe de labores ante el pleno de la Suprema Corte, dijo que las elecciones del próximo año serán las “más grandes, complejas, y quizá, las más competidas de nuestra historia, que nos permiten vislumbrar retos importantes para la justicia electoral”.

Insistió en que “la democracia es receptora de la decepción generada por el actuar de las autoridades públicas. Esto merma la confianza y la participación de la ciudadanía en los procesos electorales”.

Es importante distinguir entre el buen gobierno, al que le corresponde garantizar la seguridad, la libertad y la paz; y por otro lo que le corresponde a la democracia.

Al declarar que el Tribunal está preparado para realizar los proceso electorales del próximo año con “firmeza e independencia, para impartir justicia que dé certeza a la democracia”, reconoció que “el País merece instituciones fuertes, legítimas y con credibilidad, así como procesos electorales íntegros”, porque ese es uno de los clamores contundentes en México.

Afirmó que todo proceso electoral exacerba los enconos sociales y políticos, y los debates intensos y ríspidos son propios de toda democracia y de la arena política.

En difusión de los mensajes de propaganda y fiscalización de ingresos y gastos de campaña, manifestó que se facultó a la autoridad fiscalizadora para imponer sanciones cuando los sujetos obligados incurran en irregularidades, y se han definido “de manera objetiva el criterio para distinguir los supuestos actos anticipados de campaña, del ejercicio que realizan los actores políticos en el marco de su libertad de expresión equilibrando la equidad en las contiendas con el ejercicio de este derecho”.

Dijo que para preservar su neutralidad, “las instituciones electorales debemos mantenernos por encima de la disputa por el poder político” y su única guía debe ser la Constitución.

Consideró que la justicia electoral no busca el aplauso ni huye de la crítica.

“Nuestra justicia electoral es el reflejo de quienes la impartimos. No buscamos el aplauso, ni huimos de la crítica, nos sometemos siempre a un escrutinio estricto y exigente de los actores políticos y de la ciudadanía. Reiteramos nuestro compromiso de servir a la democracia”, dijo.