¡`La Ponsoña'casi `la quiebra'!
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La alegría de bailar sin límites por poco termina en tragedia para un hombre, que mientras mostraba su pasión en las calles del centro de la ciudad, fue atacado por una convulsión que alarmó a los transeúntes, quienes solicitaron la presencia de las autoridades para que lo sacaran del trance.
Fue alrededor de las 12:30 horas de ayer cuando José Guadalupe Lujan Mena de 22 años, "La Ponzoña", se desvaneció ante la multitud que lo aclamaba, mientras validaba su euforia por la música duranguense afuera de un negocio de teléfonos celulares.
El incidente que "mató" de miedo a quienes presenciaban su espectáculo se dio en el cruce de Aldama y Acuña, cuando el danzante moderno evidenció que además de alegrar corazones también los sabe destrozar sin saberlo.
Mientras los saltillenses recorrían la acera principal de la calle Aldama, el sonar de la música tocada por agrupaciones como Montéz de Durango y K-Paz de la Sierra inundaba el ambiente del sector, moviendo al popular personaje que ignoraba su futuro inmediato. Cuando más entretenido estaba bailando como tantas veces, el joven de sombrero viejo y sonrisa permanente visitó el suelo sin pedir permiso, causando extrañeza entre quienes lo conocían pese a los antecedentes físicos que padecía.
Durante algunos minutos, los "allegados" del popular bailador trataron de reanimarlo mientras solicitaban la presencia de las autoridades, que se presentaron en el sitio mediante paramédicos de Bomberos asignados al sector oriente de la ciudad.
Bajo la mirada interminable de una botarga médica con la que compartió muchas canciones, el entristecido hombre que se gana la vida danzando lo mejor de su repertorio a cambio de unas monedas fue atendido por los paramédicos, que le brindaron una minuciosa revisión médica para descartar signos de riesgo.
En medio de la confusión que ni la estridente música podía diluir, el joven fue trasladado por bomberos a la Cruz Roja con un diagnóstico médico estable y cuando paramédicos le preguntaron sus generales casi no los pudo dar debido a la crisis por la que pasaba.
HACE HISTORIA
Desde hace aproximadamente dos años, el desconocido que apareció de la nada fue escalando en el plano del reconocimiento social casi sin darse cuenta, ya que su carisma para desarrollar los pasos de la música de banda lo proyectaron hasta ámbitos que ni él mismo había imaginado.
Tras deambular por las calles de Saltillo ganándose la vida al son de la música de ese género, el "personaje" que ahora se mantienen en el gusto de algún sector de la sociedad comenzó a despuntar en las mismas calles.
Y es que gracias al desbordante entusiasmo con que bailaba por algunos pesos afuera de diversos comercios, José fue invitado a participar en programas televisivos bailando y dando entrevistas sobre sus actividades artísticas.
Su don de gente fue creciendo a tal grado, que poco después fue contratado por algunos comercios del primer cuadro de la ciudad para que amenizara sus ventas, siempre bajo el mismo sello que le ha caracterizado desde un principio.
TIENE SU PUBLICO
Bajo la bandera de la ayuda absoluta a su familia, Luján Mena se ha desempeñado por las calles haciéndose de un público al que ha enamorado con tan sólo un paso de baile, ese que lo ha proyectado como uno de los personajes más apreciados de Saltillo en los últimos años.
Sin embargo, aunque su vida se ha visto rodeada de momentos efímeros de la singular alegría que le acompaña en sus bailes, el joven ha visto el sufrimiento de cerca y muestra de ello es su tenacidad para no ceder ante las adversidades, que comienzan desde el mismo fondo de su ser, con los padecimientos convulsivos que lo atacan repentinamente.
Aunque el amanecer del jueves parecía promisorio con todo y su cielo gris, la bonanza que el bailador presagiaba se convirtió en pesar sin darse cuenta, al sufrir el espasmo que cortó de tajo su enésima presentación en la calle Aldama.
Abriéndose paso en la camilla que lo inmovilizó en contra de su voluntad, "La Ponzoña" dejó inesperadamente su sitio de honor
frente la negocio telefónico para abordar la ambulancia que lo llevó a su internamiento en el Hospital Universitario, mientras sus admiradores se quedaban pensando en quien hasta hace unos meses era un completo desconocido.