La boda del año paralizó Coahuila
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<span style="font-weight: bold;">Guerrero, Coah.-</span> Es la boda del año, quizá de la década. Nunca antes el estado se había paralizado por un evento así. Y hoy más de mil miembros de la clase política y de la alta sociedad nacional y del estado se dan cita para atestiguar el enlace de Irma Vanessa Guerrero Martínez y su príncipe tricolor, Humberto Moreira Valdés<br>
Nunca antes el estado se había paralizado por un evento así. Y hoy más de mil miembros de la clase política y de la alta sociedad nacional y del estado se dan cita para atestiguar el enlace de Irma Vanessa Guerrero Martínez y su príncipe tricolor, Humberto Moreira Valdés. Él se dice orgullosamente priísta.
Bajo un cielo aborregado, en las ruinas de lo que pudo ser una misión franciscana, a las 18:25 horas, Irma Vanessa pronuncia el "sí acepto" y la música de violines, de chelo y flautines caen en cascada en el añejo escenario, que semeja un cascarón cuyas paredes se levantan al cielo y no tienen más techo que esas nubes en forma de rizos.
Las miradas se concentran en la pequeña figura de un Carlos Salinas rejuvenecido, acompañado por su esposa Paula.
Adelante de ellos, en sola hilera, el licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, y su esposa Perla Díaz de Ealy, intercambian bromas con Manlio Fabio Beltrones, líder de la bancada del PRI en el Senado de la República, y con la pareja Salinas-Gerard.
Al fondo del vetusto recinto, una cruz de madera enmarca el enlace, y un mar de testigos da fe de la unión.
Durante casi una hora, cerca de 200 personas dejan su firma para avalar el enlace como testigos de honor, ante la juez Clara Meyer, de Monclova.
En todo el estado no se habla más que del enlace y desde kilómetros a la redonda las medidas de seguridad se incrementan.
Unos 350 elementos de las policías ministerial, estatal, federal y municipal vigilan los caminos de acceso a esta pequeña población.
Los principales hoteles de Piedras Negras, Zaragoza, Nava, Morelos e incluso Eagle Pass, en Texas, Estados Unidos, fueron bloqueados para dar alojamiento al caudal de invitados. Elementos de la Policía Judicial custodian los hoteles de cinco estrellas.
La presencia de Rosario Robles pasa aparentemente inadvertida para el común de la sociedad, pero no para los políticos ahí reunidos. Lo que no pudo la política lo ha logrado un evento social y la ex líder nacional del PRD aparece ahí sonriente, departiendo con priístas como Carlos Salomón Cámara.
A las 19:25 horas el enlace está consumado. Truenan los cohetones e irradian de color plata el cielo ya cubierto de negro.
Suena nuevamente la marcha nupcial y Vanessa sale radiante, con su vestido blanco, y convive un poco en las afueras de la vieja misión de San Bernardo, esa que fue construida antes que San Antonio, Texas, se conociera por su nombre.
Como pasaje de Pedro Páramo, el lugar aparenta un pueblo fantasma; los pobladores dicen que en la antigüedad esos parajes eran custodiados por indígenas que construyeron pasadizos por los subsuelos en ese territorio que hoy se conoce como el municipio de Guerrero.
Humberto Moreira está feliz. Reconoce a Carlos Salinas de Gortari como uno de los mejores presidentes que ha tenido México y expresa su admiración hacia él. Hace promesas a su esposa: "No esconderle el bono y darle el aguinaldo".
La pareja pide un regalo peculiar a sus invitados: una aportación económica que será destinada al programa Cero Marginación y obras de beneficencia en Piedras Negras.
Por la noche, en el recinto del Casino Nacional, el grupo Camila entona la canción con la que la pareja se enlaza en el primer baile nupcial.
En la cena están los gobernadores de Chihuahua, José Reyes Baeza; de Nuevo León, Natividad González Parás, y de Yucatán, Ivonne Ortega.
La gran ausente fue la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, quien nunca confirmó su asistencia.