¿Es Saltillo una ciudad de éxito?
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Desinterés. Experto en desarrollo urbano critica la pasividad de los ciudadanos ante la transformación que sufre la ciudad por la llegada de gente de otros estados
Saltillo, capital del estado de Coahuila, por jerarquía deberá determinar la buena imagen regional.
Todas las ciudades importantes del mundo se identifican con un atributo en especial. Si la ciudad es su población, ¿como identificamos a Saltillo?
¿Ciudad atractiva?
¿Es Saltillo una ciudad
atractiva?
¿En la dimensión internacional, que imagen proyecta?
¿La calidad de nuestras universidades, públicas y privadas, hace de Saltillo una ciudad atractiva?
Las empresas de otros países, ¿por qué deciden ubicarse en Saltillo?
Los atributos más valiosos para la imagen de nuestra ciudad:
Ciudad media.
Ubicación geográfica.
Clima.
Sus montañas.
Su estructura social.
Integrándose a la megalópolis Monterrey-Saltillo.
Obras emprendidas de mejoramiento urbano en el Centro Histórico.
Obras emprendidas de mejoramiento de vialidades.
Eje carretero y ferroviario.
¿Cuál es la percepción dominante de la ciudad de Saltillo?
El deterioro constante de la calidad de vida, auspiciado por la ganancia rápida en la prisa de los especuladores; y el reencuentro permanente de autoridades municipales sin imaginación ni creatividad para resolver y prevenir el futuro de la ciudad, dejándola en manos de grupos.
El crecimiento demográfico migratorio, hacinamientos que propician y acrecientan los contrastes de miseria y riqueza, y el desempleo en aumento.
Cita: Wallace Stevens. "Uno no vive en una ciudad, sino en su descripción".
Reconozcamos los factores negativos que le están restando valor a la imagen de Saltillo:
Imagen urbana, sucia y ruinosa, los anuncios espectaculares y pendones de todo tipo en nuestras principales avenidas, spot radiofónicos precarios, secciones insuficientes de calles y avenidas, deterioro de plazas y parques públicos, ambulantaje.
Vialidad y transporte colectivo.
La inseguridad.
La infraestructura y equipamiento urbano.
La población urbana tiene aspiraciones inmensas. Es difícil creer que la fealdad de nuestro paisaje urbano, resulte de una falta de orgullo cívico, y que el pueblo se manifieste indiferente al entorno que lo rodea, que dé preferencia a la mediocridad a un medio de decencia y de cultura.
¿Cuál es el instrumento para impulsar las aspiraciones ciudadanas, para lograr algo mejor? Nuevos proyectos, nuevas normas para el progreso urbano, que convenzan al pueblo de hacer el esfuerzo para restaurar la imagen urbana de su ciudad. Es un objetivo a lograr, que a su vez exige unidad, unidad de objetivo, dirección con imaginación, y la convicción para darle forma y carácter a nuestra ciudad y, en consecuencia, la riqueza de resultados; contenido todo en un Plan Parcial de Desarrollo del Centro Histórico de Saltillo, instrumento que con firmeza -de la ley y las normas- nos dará la visión de la ciudad del mañana, para asegurar no volver a la actual decadencia. La exigencia es de grandes decisiones y la preparación para adoptarlas, éste es el objetivo del planeamiento con un alto sentido de responsabilidad social.
El futuro de Saltillo
Recientemente se publicó en la revista The Economist, sobre el futuro de las ciudades, donde menciona tres aspectos esenciales para que puedan tener éxito:
1) La capacidad de integrarse a la economía global.
2) La necesidad de contar con gobiernos y administraciones eficientes.
3) La disposición para que la ciudad se reinvente a sí misma.
¿Es Saltillo ciudad de éxito?
Ninguno de los tres los ha entendido Saltillo, pero el tercero menos que los otros dos: la disposición para que la ciudad se reinvente a sí misma. ¿Cuál es la vocación de Saltillo? -ésta la define su ubicación geográfica, recursos humanos, recursos naturales, otros recursos, pero sobre todo la capacidad de su gente de imaginar y crear-. Definamos más o menos cual es la vocación actual -la real, no la potencial, no la que pudiera ser-, pensemos cuáles beneficios le traerán a la ciudad, esa vocación que su gente y su gobierno le han dado. De acuerdo a esa vocación y esos "beneficios", ¿en qué se está convirtiendo Saltillo?... observemos qué tipo de operaciones están instalando en la ciudad empresas de afuera, ¿qué tipo de recursos humanos necesitan?... Saquemos un perfil mentalmente del tipo de recurso humano, que necesitan las operaciones de esas empresas. Esa es la gente que llega a Saltillo, y es la que le irá dando forma a la ciudad; los saltillenses de toda la vida, como siempre, se han quedado dormidos.
Lo señalado en el punto dos: necesitamos gobiernos de calidad. Es necesario cambiar los términos de referencia, para establecer los "cómo" y las metas.
Durante mucho tiempo, tuvimos la suerte de contar con una muy valiosa buena calidad de vida; en una forma por demás irresponsable en los últimos años, la hemos erosionado, originando un grave deterioro.
Saltillo y la Región no le pertenecen al Gobierno del Estado, ni al Gobierno municipal, ni a un grupo o sector económico o social. Es de todos los ciudadanos, y ante las fuerzas del exterior, en el marco de la globalización es necesario un Saltillo que nos distinga, por nuestra fortaleza de carácter, y por el desarrollo y el destino de nuestra historia, que será orgullosamente de éxito.
Metamorfosis
Debemos ser críticos en los procesos, mediante los cuales se planean y se construyen las ciudades. El espacio urbano, el ambiente en que vive y trabaja la población, está relacionado con el bienestar de nuestras instituciones democráticas. Las empresas, la población, finanzas, propiedad urbana, ciencias sociales, políticas y económicas, la administración pública y legislativa, la arquitectura y las artes, la ingeniería y la construcción, todos estamos involucrados en la responsabilidad democrática por las condiciones del tejido urbano, en el diseño físico de la ciudad.
Hoy la ciudad es un campo de batalla, entre el tablero de ajedrez y las amplias curvas de nuestros suburbios. Esta batalla se desarrolla en el vacío prevaleciendo el caos. Se percibe un proceso de una simple división de la tierra, y no de formar espacios, no de una planeación adecuada que relacione los usos del suelo, sino un trazado de calles y lotes en exhibición, como si fueran mercancías en "oferta", en vez de un esfuerzo para preparar el espacio donde se habrá de vivir o comerciar.
La planeación es una forma de emprender acciones. Con el tiempo, tal vez los hombres de negocios, el administrador de asuntos urbanos, el obrero y el político, entenderán que el objetivo es común, y la indiferencia pública se transforme en participación activa, en el esfuerzo por el mejoramiento de la ciudad, impulsando una planeación de las ciudades, con un objetivo dirigido al bienestar y prosperidad de la comunidad.