‘El Güero’, el perrito callejero de Arteaga que ahora cuida una empresa y ‘adoptó’ un gato

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Coahuila
/ 1 mayo 2022

Si alguien ve ahorita al Güero, un perro fuerte, inquieto, veloz aunque con una patita encogida que no puede utilizar para caminar, que además “trabaja” en la empresa en Ramos Arizpe

El Güero es un perro que fue abandonado en la comunidad de Jamé, municipio de Arteaga, donde sobrevivía en la oscuridad de una bodega de manzanas, herido de una pata, tapizado de llagas en esa extremidad encogida y parte de su vientre, flaquísimo y aterrado hasta que el Viernes Santo de hace ocho años, durante el Vía Crucis, Alejandra Rodríguez Cortés lo encontró.

“Su mirada era de buscar ayuda. Pasaba entre la gente y volteaba como diciendo ‘necesito ayuda, alguien que me ayude’”, recuerda la rescatista independiente. Entonces le llevó agua y alimento y días después, con ayuda de la rescatista Wendy, encontró al perro para llevarlo a un veterinario.

Si alguien ve ahorita al Güero, un perro fuerte, inquieto, veloz aunque con una patita encogida que no puede utilizar para caminar, que además “trabaja” en la empresa en Ramos Arizpe, del señor José Juan Rodríguez, papá de la rescatista, y que cuando llega a casa se relaja como si dejara atrás todos sus problemas, si alguien lo viera así, no creería que estuvo a punto de perder la pierna por la fractura que le provocó el golpe de un carro y que sufrió tanto dolor a causa de los humanos.

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Pero también recibió amor y un hogar. Y parece que el Güero, ese perro que algunos trabajadores de la empresa le dicen “el inmortal... porque nunca va a estirar la pata”, aprendió que este mundo solo se puede volver un lugar habitable cuando amamos y nos solidarizamos con las criaturas dolientes.

Porque el Güero, feroz guardián en la empresa, el perro le ladra a las nubes, a los aviones, a los tlacuaches, a las víboras, a quienes intentan agredir o quieren entrar sin permiso, el mismo que con una mordida despacha a un enemigo, ese perro adoptó una gatita bebé flaquísima y abandonada que se encontró en el patio, que seguramente un humano tiró.

“El perro la protegió. Yo creo que se vio reflejado en ella. Y la acogió. Se llama Camila la gata”, dice José Juan Rodríguez.

El Güero tiene aproximadamente 10 años y parece una cruza de pitbull con labrador, tiene la manía de corretear carros y ladrarle a las llantas, como si recordara que una de esas máquinas lo embistió cuando era un cachorro.

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