La Cofradía y familia Castillo: más de un siglo custodiando al Santo Cristo de Saltillo

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Coahuila
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Para la familia Castillo, el Santo Cristo es el patrono que los saltillenses llevan en su interior, complementando la figura oficial del Apóstol Santiago. El ritmo de la ciudad, marcado por las campanadas diarias en la Catedral, es un recordatorio de esta misión de vida

En el corazón de la identidad de Saltillo, la devoción al Santo Cristo de la Capilla trasciende la celebración anual y se ha convertido en un legado familiar. La familia Castillo ha dedicado más de 115 años acumulados al resguardo de la imagen religiosa como parte de la Cofradía del Santo Cristo.

Esta familia se ha consolidado como uno de los pilares de la Cofradía, organización responsable de custodiar la imagen que, de acuerdo con la tradición religiosa local, llegó a Saltillo para permanecer de manera definitiva.

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UN LEGADO DE MÁS DE UN SIGLO

VANGUARDIA conversó con don Víctor Castillo Rodríguez, integrante de la Cofradía, quien ha participado durante 64 años en las labores de custodia, incluyendo el descenso y ascenso de la imagen durante las festividades patronales. Antes que él, su padre dedicó 51 años al mismo servicio.

La historia de los Castillo en la Cofradía es una muestra de lo que ellos definen como una cimentación de solidez espiritual.

$!La imagen del Santo Cristo de la Capilla es el principal símbolo de devoción religiosa para miles de fieles.

Como se mencionó al inicio, el compromiso inició con el patriarca de la familia, un músico que dominó el violín e integró tres sinfónicas en la ciudad, quien sirvió fielmente a la imagen durante 51 años. Siguiendo sus pasos, su hijo ha dedicado, hasta el día de hoy, 64 años de servicio ininterrumpido, sumando entre ambos más de un siglo de custodia.

Aunque sus orígenes familiares se remontan a las poblaciones mineras de El Cobre y Mazapil, en Zacatecas, la familia echó raíces en Saltillo, donde ha transmitido esta devoción a hijos, nietos y bisnietos.

Para los Castillo, pertenecer a la Cofradía —fundada, según su tradición, alrededor del año 1700 por don Santos Rojo— exige un compromiso absoluto y una entrega permanente.

LA IMAGEN QUE ‘ELIGIÓ’ A SALTILLO

La custodia de la familia Castillo se basa en el resguardo de un acontecimiento que los historiadores califican como un doble beneficio histórico. Según los relatos de la Cofradía, don Santos Rojo adquirió la imagen en Jalapa y la colocó sobre una mula para su traslado. Sin embargo, el animal viajó solo, sin guía humana, hasta llegar a Saltillo.

$!Según la tradición, el Santo Cristo llegó a Saltillo de manera providencial y permaneció en la ciudad por voluntad divina.

Investigaciones internas de la Catedral revelan que la imagen estaba destinada originalmente a Guadalajara, pero por un desvío -hasta la fecha inexplicable- la mula se instaló en la capital de Coahuila. Este hecho permitió que el Santo Cristo llegara a la Capilla de las Ánimas en 1608, mucho antes de que se iniciara la construcción de la Catedral en 1745, convirtiéndose en el centro de la interioridad y el verdadero patrono para los saltillenses.

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UNA VIDA DE FE

Vivir bajo el cobijo del Santo Cristo implica participar de rituales y creencias que la familia Castillo ha documentado por décadas. Entre ellos destaca el toque de 100 campanadas diarias en la Catedral, un ritmo que marca la vida de los cofrades.

Con 64 años de experiencia personal en la Cofradía, los miembros de la familia Castillo enfatizan que esta devoción es oxigenación y vida para la ciudad. Su mensaje para las nuevas generaciones es claro: “no descuidar esta herencia, pues consideran que si se deja morir el fervor interno y la solemnidad, la población quedaría en el vacío”.

Para esta familia, el siglo de servicio no es solo una cifra, sino el fruto de haber sembrado y cuidado una fe que hoy define el alma de Saltillo.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. Tiene once años como reportera. Ha publicado en medios locales y nacionales. En 2013, fue becaria del programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe. Y en 2018 obtuvo la Beca de periodismo judicial en Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad. Es integrante del Border Center for Journalists and Bloggers. En 2020 y 2021 obtuvo menciones honoríficas, en el Premio del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte.

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