Llega el circo a las calles de Saltillo; equilibrista sorprende a automovilistas
Los dos minutos que dura el semáforo en rojo son suficientes para demostrar el dominio de su arte circense. Un metro y 20 centímetros separan la cuerda del piso, por donde camina este temerario joven. En Saltillo solo hay dos puntos donde este equilibrista puede realizar su presentación: en la esquina de Venustiano Carranza y la calle Chihuahua, y en Abasolo y Coss.
Rubén Luna, originario de Morelia, Michoacán, cautiva a los conductores de Saltillo desde hace cuatro meses con sus malabares, equilibrismo en monociclo y la cuerda floja. Desde hace 10 años se dedica a mostrar su arte en los cruceros del país, ha recorrido todos los estados de México y un sin fin de calles se han convertido en su escenario.
“En Saltillo la gente aprecia el arte circense y reconoce el trabajo de los artistas”, dice que eso es lo que lo motiva para seguir trabajando en las avenidas, pues aunque su pasión por las artes del circo son personales, considera que el mundo debe conocerlas, por eso las exterioriza todos los días.
El espectáculo que monta en las calles, aunque breve, es digno de un actor, de un bailarín de ballet; su actitud empática conecta automáticamente con el público que en reconocimiento a su trabajo le otorga una propina económica.
Subir a la cuerda que pende de un arnés entre los postes de la calles Chihuahua, en la colonia República parece cosa sencilla, pero la fuerza en sus piernas y el sudor en su frente revelan que mantener el equilibrio a más de un metro de altura y hacer malabares perfectamente sincronizados, es todo un reto.
Cinco años antes de dominar este acto, Rubén decidió dejar la docencia en matemáticas con niños de secundaria, para enseñar en las calles a chicos y grandes, que poner atención en pequeños detalles, como su acto, son las cosas extraordinarias de la vida.
En los principales cruceros de la ciudad se puede ver espectáculos dignos de presentarse en el mejor circo.