Obispo Hilario González lava los pies a reos del penal de Saltillo
COMPARTIR
Monseñor encabezó los ritos del Jueves Santo; destaca el gesto de humildad de Jesús con sus apóstoles
Al iniciar el Triduo Pascual, el Obispo de Saltillo, monseñor Hilario González García, resaltó la importancia del Jueves Santo y los tres signos que definen esta celebración: la Eucaristía, el Sacerdocio y el Mandamiento del Amor.
El jerarca explicó que el gesto de Jesús de lavar los pies a sus discípulos es el mayor ejemplo de entrega humilde, lo cual debe ser imitado por los sacerdotes actuales en su servicio a la comunidad.
“Vemos en Jesús, maestro y señor que se pone también al servicio de sus apóstoles para darles ejemplo de cómo deben de servir entre ellos y cómo deben servir a los demás”, señaló.
Durante la jornada, el Obispo visitó el centro penitenciario para realizar el lavatorio con los internos, a quienes llevó un mensaje de esperanza y reafirmación de su valor como personas.
“Yo les decía a estas personas que aunque estén privadas de su libertad, se dan cuenta que Jesús los visita. Y precisamente este signo de lavatorio como de dignificación”, relató.
Para el Obispo, este rito no es una simple tradición, sino una invitación a purificar y sanar al prójimo, especialmente a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad o exclusión social.
“No es una ayuda así quitarse de encima a alguien que está pidiendo algo, sino buscar que el otro sea purificado, sea sanado, sea dignificado en su persona”, enfatizó sobre la caridad cristiana.
Asimismo, exhortó a los internos a mantener su “libertad interior” y acercarse a Dios con la plena confianza de que no serán rechazados ni condenados, sino perdonados por sus faltas.
“Que se acerquen a Jesús con una confianza de que el Señor no los va a rechazar, no los va a condenar, sino está para recibirlos, purificarlos, perdonarlos”, concluyó el prelado.