Pobre y desigual, la productividad en México: CIDAC
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Según el estudio que se presentará, en las últimas dos décadas, el país registró un crecimiento en la productividad de sólo 2.1
MÉXICO.- Esta mañana, el Centro de Investigación para el Desarrollo A. C. (CIDAC) dará a conocer un reporte que ofrece una conclusión contundente: que México no es tan productivo como se quisiera; que el país está muy lejos de la apuesta de hacer más con lo mismo o lo mismo con menos.
Bajo el título de "Hacerlo mejor. Indice de Productividad México", el CIDAC -dirigido por Verónica Baz- da a conocer un reporte pormenorizado del comportamiento de la productividad, el indicador individual más importante sobre la salud de las economías y que impacta en los ingresos reales, la competitividad, la inflación, las tasas de interés, las ganancias de las empresas y los precios de las acciones en la Bolsa.
Así, entre sus principales hallazgos destaca: Que, hoy en día, la productividad de EU es 3 veces mayor que la de México. Como resultado, el ingreso mensual por persona de EU creció 12,500 pesos en las últimas dos décadas, mientras que el de México creció solamente 2,500.
Bajo ese contexto, el CIDAC refiere: "Uno podría pensar que EU siempre ha sido más productivo. Comparémonos, entonces, con nosotros mismos. Si la productividad de México hubiera crecido 5% cada año por los últimos 20 años -como lo hizo la de Corea del Sur- los mexicanos tendríamos el doble de ingreso que tenemos hoy. Tristemente ¡la productividad de México sólo creció 0.12% en promedio al año desde 1992!
En números redondos, México, en las últimas dos décadas, registró un crecimiento en la productividad laboral de 2.1%, mientras que Corea del Sur de 82.8%, 34.9 de EU, 27.3 de Alemania y 22.6% de España.
"En las últimas dos décadas la productividad de México se ha estancado, pues ha sido una de las variables más afectadas en las crisis económicas. A lo largo del tiempo, tanto la Crisis del Tequila de finales de 1994, la recesión de EU que impacto a México en 2001, y la reciente crisis mundial 2008-2009, afectaron sustancialmente la productividad laboral del país", consigna el CIDAC.
En otros países la productividad se ha elevado considerablemente. Por ejemplo, en Corea del Sur creció de manera acumulada en el periodo 1991-2009 en 82.8% y la de Irlanda en 64.2%. En contraste, y frente a la baja tasa de crecimiento de la productividad en México, queda de manifiesto que hoy se necesiten cinco mexicanos para producir lo mismo que un irlandés. De igual manera, un australiano puede producir lo mismo que cuatro mexicanos, y tres mexicanos producen la misma cantidad que un español, en el mismo tiempo.
"Como resultado, estas economías gozan de tasas de crecimiento económico envidiables. Esto se debe a que, a diferencia de México, estos países han creado -con mucho éxito- un ambiente propicio para el desarrollo de la productividad y como resultado han incrementado de manera sustancial su nivel de vida. Al final, los países con alta productividad son el ejemplo obligado cuando de casos de éxito se habla", afirma el think tank.
Además, se observa que las entidades federativas con mayores niveles de informalidad presentan menores niveles de productividad. De esta forma, estados con altos niveles de informalidad, como Oaxaca o Tlaxcala, presentan bajos niveles de productividad, de acuerdo con el "Indice de Productividad México".
En ese sentido, la productividad estatal es de claroscuros, ya que 3 estados (Nuevo León, Estado de México y Coahuila) tienen un nivel de productividad elevado comparado con economías como la portuguesa, pero muchos otros (como Chiapas, Oaxaca, Guerrero) muestran una baja o muy baja productividad laboral.
De igual forma, se deja ver que en los últimos cinco años la productividad laboral del sector manufacturero creció 31% y la de la construcción 72%; sin embargo, en el comercio minorista la productividad cayó 14%.
Bajo este diagnóstico, el CIDAC concluye: "Mientras no seamos capaces de ser más productivos estaremos condenados a una economía que no crece; y esto hace imposible que resolvamos nuestros problemas más apremiantes, como la pobreza o la inseguridad. Si el desarrollo es el fin último en la búsqueda del bienestar social, la productividad es una condición necesaria y, en algunos casos, suficiente para lograrlo".