`El Hijo Desobediente'
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Durante el verano de 1924, encarcelado por alta traición en la prisión de Landsberg, al sur de Alemania, Adolfo Hitler escribió sus memorias.
La obra lleva como título "Mein Kampf" o "Mi Lucha". En el libro, el Fuhrer describe a detalle su visión del régimen alemán bajo la ideología política del Nationalsozialistische, o "nacionalsocialismo" que dominara al pueblo alemán durante los días oscuros de la Alemania nazi entre 1933 y 1945. En el libro de 782 páginas, formula su idea del futuro estado nazi hasta convertirlo en el amo del mundo. Confirma también su antisemitismo y su odio a los bolcheviques.
La autobiografía de Hitler relata vivencias de su niñez en Austria, su posición respecto a la derrota alemana en la primera guerra mundial y su inconformidad con el Tratado de Versalles. Define su concepción del mundo, la nacionalidad y la raza aria y la lucha en contra del ejército rojo. Resulta increíble enterarse que "Mi Lucha" vendió más de un millón de copias en el año 1933, y que el Fuhrer fue el escritor alemán mas leído en esa época. Felizmente "Mein Kampf" hoy está prohibido en Alemania y en muchos otros países. Motivos extraños tienen los opresores al intentar justificar sus atrocidades con la publicación de sus memorias.
Las consecuencias del nacionalsocialismo y del régimen nazi son ampliamente conocidas: la segunda guerra mundial provocó la muerte de más de 60 millones de personas; 6 millones de judíos fueron exterminados en los campos de concentración del Tercer Reich. El holocausto incluyó a comunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
En el año 2006, Felipe Calderón también publicó sus memorias. "El Hijo Desobediente" lleva como nombre el libro, parafraseando el famoso corrido del zacatecano Antonio Aguilar. En 163 somníferas páginas, rememora sus vivencias infantiles, su experiencia partidista, su vida familiar y algunas propuestas de campaña. La palabra desobediente según la Real Academia Española de la Lengua es "la persona propensa a desobedecer". Identificado con la definición, Calderón desecha la virtud principal del estadista que es mandar obedeciendo.
Con oportunidad los connotados economistas Robert Engle y Erik Maskin, laureados con el Premio Nobel en la materia, recomendaban al Gobierno Federal no aumentar los impuestos en época recesiva. Desobediente por convicción, Calderón lo hizo. Los resultados no tardaron en llegar: la inflación de enero de 2010, según el Banco de México, tuvo un incremento de 1.09 por ciento, el mayor de la última década. La inflación anualizada se elevó a 4.46 por ciento.
Felipe Calderón contraviene la premisa máxima de que cuando se fracasa es tiempo de cambiar de dirección. Así sucede con su guerra en contra del crimen organizado, guerra cuya principal característica es precisamente la falta de organización. Los resultados son 20 mil muertos en tres años. Su política anticrimen sigue sin cambios, Calderón quiere pacificar México pero con la paz de los sepulcros.
México se estanca y se puede hundir. Mientras tanto Calderón desobedece las voces ciudadanas demandando un cambio; y en ese andar sin rumbo lo mismo anuncia un día su decálogo para la reforma política para un mes después proponer 10 puntos para un México competitivo, o informa desde 10 meses que en Hidalgo se construiría una refinería, que al igual que el programa del Primer Empleo no han podido arrancar.
Quizás con Felipe Calderón suceda lo que afirmará el filósofo y escritor Jean Jacques Rousseau: Es muy difícil someter a la obediencia a aquel que no busca mandar.
El protagonista del corrido "El Hijo Desobediente" se llama Felipe y es de tal modo pendenciero que cuando su padre lo sorprende en plena riña, Felipe no sólo ignora la petición de que ya no pelee, sino que sin pudor alguno se muestra como un potencial parricida: "! Quítese de aquí, mi padre,/ que estoy más bravo que un león,/ no vaya a sacar la espada/ y le atraviese el corazón!". Si el muchacho Felipe desobedecía hasta a su padre, que esperaban las demás personas.
El corrido termina afirmando: de tres caballos que tengo, ahí se los dejo a los pobres, para que si quiera digan, Felipe Dios te perdone.