Diario de un nihilista
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Ah, qué tiempos. Napoleón, enterado de la muerte de Washington, mandó pronunciar su elogio fúnebre por el señor de Fontanes. Se puso luto y ordenó a todo el ejército que vistiera uniforme de luto, según orden del día 9 de febrero de 1800, donde se expresó en estos términos: "Washington ha muerto. Este grande hombre ha combatido contra la tiranía; ha consolidado la paz de su patria. Su memoria será cara al pueblo francés, como a todos los pueblos libres de los dos mundos, y especialmente a los soldados franceses, que, como él y los soldados americanos, se baten por la igualdad y la libertad.". Washington, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, nació en 1732. Había abandonado sin fastos ni vanagloria la presidencia de su país, que había ocupado en tres ocasiones consecutivas, y entre vítores y ruegos porque tomara democráticamente el cargo por cuarta vez. Falleció el 14 de diciembre de 1799, a las once de la noche. Su deceso fue sentido universalmente por todos sus conciudadanos en la recién nacida república norteamericana.
El populismo de Cenicienta. En una conferencia pronunciada en Londres en mayo de 1967, el profesor Isaiah Berlín, uno de los pensadores políticos más importantes del siglo 20, se refirió a una forma de populismo que bautizó como el complejo de Cenicienta:Â "[...] con lo cual quiero decir lo siguiente: que existe un zapato -la palabra "populismo"-para el cual existe un pie en algún lugar. Existen toda clase de pies que casi lo pueden calzar, pero no nos deben engañar estos pies que casi ajustan a su medida. En la búsqueda, el príncipe siempre vaga errante con el zapato; pero en algún lugar, estamos seguros, espera un pie denominado populismo puro. Este es el núcleo del populismo, su esencia. Todos los otros populismos son derivaciones y variaciones de éste, pero en algún lugar se oculta, furtivo, el populismo verdadero, perfecto, que puede haber durado sólo seis meses, o haberse dado en un sólo lugar... Este es el ideal platónico del populismo, todos los otros son versiones incompletas o perversiones de aquel."
Nuevos proverbios saltillenses (1). En esta ciudad, todo lo que se precipita escurre, desde la lluvia hasta el dinero.
Nuevos proverbios saltillenses (2). "El agua sí tiene memoria, al contrario de lo que piensan algunos constructores voraces": Alberto de la Rosa Vizcaíno, jefe de la Unidad Municipal de Protección Civil de Saltillo, parafraseando un nuevo proverbio saltillense, de la autoría del finado Armando Sánchez Quintanilla, que decía a la letra: "En Saltillo sólo el agua tiene memoria".
Como el agua. "La amistad es el más perfecto de los sentimientos del hombre, pues es el más libre, el más puro y el más profundo": Henri Lacordaire, O.P. (1802-1861), político, orador y religioso francés.
¡Hasta el próximo lunes!