Mirador

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Opinión
/ 6 agosto 2010

El padre Soárez platicaba con el Cristo de su iglesia.

-Señor -le preguntó-. ¿Cuál es la verdadera religión?

-La mía -respondió sin vacilar Jesús.

-¿Quieres decir, el cristianismo? -volvió a interrogar el padre
Soárez.

-No precisamente -dijo Cristo-. Mi religión es el amor. Si alguien trata a su prójimo con amor está practicando mi religión, aunque no sea cristiano. Y si alguien no da amor a los demás, y les hace daño, entonces no pertenece a mi religión, aunque se dé a sí mismo el nombre de cristiano.

El padre Soárez entendió: la única religión verdadera es el amor. Todo lo demás es rito.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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