Mi gran aventura en el Rally de Dakar
COMPARTIR
Â
El recorrido ha iniciado en Buenos Aires, pero la verdadera cara del rally la conocí hasta hace un par de días en Victoria (en la provincia de Entre Rios a más de 300 kilómetros de Buenos Aires) Mi transporte es una legítima pick-up adaptada para rally, portamos el número 969, traemos nuestras tiendas de campaña, linternas, platos y vasos desechables, comestibles... Mi tripulación consiste en un piloto francés profesional, un camarógrafo puertorriqueño y un ingeniero de audio de Estados Unidos, somos un crew muy internacional y muy divertido.
Al llegar al Bivouc (campamento oficial del rally en donde convivimos con cerca de 3 mil personas y 500 vehículos de todos tipos) lo primero fue encontrar el mejor lugar para acampar, la experiencia de mi tripulación nos llevó a la más lejana orilla del campamento para evitar en lo más posible el ruido que hacen los mecánicos que trabajan incansables durante toda la noche para dejar a punto los vehículos en competencia. Una vez definido el lugar cada uno desplegó su tienda de campaña y por ser la primera noche, amablemente se ofrecieron a ayudarme con la mía; de ahí nos fuimos al comedor general a recibir nuestra porción de la noche (un asado bastante aceptable) y finalmente me retiré a dormir, o bueno a intentar dormir, mi tienda no mide más de 1m x 2m y su altura no supera el metro. Una noche airosa, pero el comienzo de una gran aventura.
Para el día siguiente estaba en pie a las 6 de la mañana me duché entre grillos y pequeños escarabajos y emprendimos el camino rumbo a Córdoba, no sin antes visitar el ex convento del Niño Jesús a la salida. La siguiente noche fue en Córdoba y dormí mucho mejor y por la mañana.
Hoy amanecí en Tucumán, y hasta el momento hemos recorrido más de mil 500 kilómetros, pero aún nos faltan 7 mil 500 y 10 sedes más antes de concluir. El tiempo comienza a ponerse más y más caliente porque nos aceramos al desierto, pero la experiencia se está convirtiendo en una de las mejores de mi vida.