`Los momentos tristes y difíciles, cuando se superan, al final traen gratas recompensas.'
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QUERIDA ANA:
Me estoy dirigiendo a usted con gran aprecio y respeto. Quiero decirle que leo siempre que puedo sus columnas.
¡Qué estupendas todas! Aunque a veces le lleguen a decir que no les gustan o que estuvo equivocada en algo, usted siga adelante. Su labor está con quienes la necesitamos y no nos fijamos en minucias.
Hoy quiero dirigirme a "Reconstruida", la señora a la que dejó el esposo por una mujer 22 años más joven que él aunque tenían tres hijos. Pasaron los años y después de estar destrozada moralmente, ahora ella está "reconstruida" y dispuesta a ser feliz nuevamente. Yo estoy seguro de que va a lograrlo pues es una mujer llena de fortaleza.
Para ella y para cualquiera que haya pasado o esté pasando por circunstancias iguales o parecidas, va también mi caso. Tengo 38 años y tuve un problema idéntico, la única diferencia es que como ya se dieron cuenta yo soy un hombre y fue mi esposa la que se fue.
La historia es esta:
Ella fue a la ciudad donde vivía y había estudiado, a una reunión de compañeros de generación. En vez de regresar en cuatro días, como había dicho, se tardó diez días y cuando volvió a casa, esa noche me pidió que habláramos y me dijo que se había encontrado en la reunión con un antiguo novio y que había comprendido que estaba enamorada de él y que en realidad siempre lo había estado. Yo, como "Reconstruida", también me quedé sin habla, jamás me había imaginado que podía suceder eso.
Luego me dijo que quería el divorcio, y después de un mes de alegatos y pleitos, estuve de acuerdo en darle el divorcio con la condición de que nuestros dos hijos se quedaran conmigo. Ella aceptó y nos divorciamos.
Ya puede imaginar lo que eso significó para mis hijos, pero yo traté de hacerles lo más fácil posible la situación. Difícil tarea, pero le aseguro que lo hice con tanto afán y con tanto amor hacia ellos, que poco a poco fueron aceptando y se fueron sintiendo mejor, al grado de que en sus caritas se les veía de nuevo la tranquilidad y la felicidad.
Un año y tres meses más tarde ella regresó. Tocó a la puerta una noche y cuando abrí, ella estaba de rodillas diciéndome que se había equivocado, que el hombre aquel no era lo que ella esperaba y que había decidido volver con su esposa y con sus hijos. Me dio lástima, pero le dije que no, que mis hijos habían sufrido mucho y no quería que volvieran a pasar por momentos difíciles, y que además yo ya no la quería a mi lado pues aquel amor que le tuve, que fue muy grande, se lo había llevado al irse con ese hombre. No insistió, vio que yo había tomado mi definitiva decisión.
Hace nueve meses sucedió eso, mis hijos ni siquiera se enteraron de que ella quiso regresar. No siento que yo haya sido injusto ni malvado, ella no pensó en ellos cuando quiso irse tras ese hombre, y mucho menos pensó en mí. Yo no era lo más importante en eso, pero mis hijos sí, y ella aceptó dejarlos por él.
Poco después de eso conocí a una mujer de mediana edad, muy apropiada a la mía, soltera, muy bella, que quiere a mis hijos y a mí me adora. Nos vamos a casar. Mis hijos están contentos, más bien, felices, pues ella ha sido muy buena con ellos. Creo que la felicidad nos sonríe y vamos por buen camino.
SOY SU VERDADERO ADMIRADOR
QUERIDO ADMIRADOR:
¡Vaya que la vida sabe cobrarse! Pero también sabe dar con creces. Deseo de corazón, para usted, sus hijos y su novia todo lo mejor. Y mis condolencias para esa mujer que perdió todo y tuvo que ir hasta el fondo para darse cuenta de su error.
Agradezco infinito sus expresiones por mi labor. No las merezco pero igual le doy las gracias más sinceras por leerme y por apreciar lo que hago. Le ruego, y también a mis lectores, continúen leyendo una carta diferente. pero parecida.
ANA
QUERIDA ANA:
Para "Reconstruida". Sé que ya pasó "el puente", que está bien y la felicito. Y aquí la historia de mi familia: Mi papá está en estos momentos divorciándose por tercera vez. Dejó a mi mamá, después de 26 años de matrimonio, por una asesora de su compañía. Estuvieron casados tres años, luego se divorció de ella para casarse con la mujer que le había vendido la casa donde vivía con su segunda esposa. Con ella solamente duró casado ocho meses, se divorciaron y se quedó solo seis meses, y luego se "enamoró" de la mujer que le vendía los seguros en la compañía. Se casó con ella y me acabo de enterar de que ya se están divorciando. Tenían un año de casados. Mi mamá, gracias a Dios, hace tiempo que está bien, igual mi hermana y yo. Imagino que esas mujeres, sus esposas, también están bien, al menos económicamente sí lo están, pues mi padre es generoso y tiene dinero. Pobre de él, cada vez más solo.
PAPA CABEZA HUECA
QUERIDA PAPA CABEZA HUECA:
Sí, ¡pobre!, pero así terminan quienes traicionan y engañan. Gracias por compartir con "Reconstruida" y con todos nosotros la historia de tu familia y por la lección que ella lleva. Un abrazo para ti, tu mamá y tu hermana.
ANA