A Alfonso Cepeda Salas, secretario general del SNTE, al parecer no le están saliendo las cosas del todo bien
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¿Nos podrá informar cuál fue el motivo que lo impulsó a ofrecer el trasvase de docentes al partido del gobierno?
Las posiciones –tanto físicas como ideológicas– del profesor Alfonso Cepeda Salas, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), lo hacen encaminarse hacia donde sopla el viento. Cepeda ha dado muestras de incongruencias, cuyas razones seguramente apuntan a factores de conveniencia derivados de los beneficios que le concede el Gobierno Federal a cambio de reclutar para Morena parte de su conglomerado, con un estilo por demás corporativista, práctica que la estructura gubernamental había desdeñado y que, por lo tanto, resulta totalmente repelente para los gobiernos emanados de ese partido. Pero en el caso de las elecciones locales del Congreso no pudieron alinear a miles de maestros, pues de haber sido así, otros habrían sido los resultados de la jornada.
Según declaraciones del profesor Cepeda, había convencido a un millón 250 mil maestros del país para que formaran parte de Morena, cosa que no ocurrió. Reportes de prensa documentan la deserción de varios miles de docentes, en virtud de que han visto que los beneficios no son muy claros. Por ello, es previsible que, paulatinamente, la cantidad se vaya reduciendo, tomando en cuenta el desmoronamiento del partido debido a las guerras intestinas de las últimas fechas y que, de seguir de esa forma, como de seguro sucederá, puede dar pie a una implosión.
Su presencia física y su influencia dentro de la esfera política han ido en demérito. Si no, mire usted: durante la conferencia de prensa que ofreció la presidenta nacional de Morena, en la que trató de defender la pobrísima participación de su partido con el fin de justificar la derrota electoral en la elección del Congreso de Coahuila, en el presídium sólo hubo dos filas en el escenario y a Cepeda lo ubicaron en la segunda, es decir, en la de atrás, sin tomar en cuenta el nivel que tiene dentro del ambiente sindical nacional y menos con el vestuario que portaba, pues parecía un individuo de clase baja, dicho con todo respeto para las personas de esa condición. A pesar de que el profesor puso en charola de plata el peso del sindicato, la respuesta electoral no fue lo suficientemente clara como para inclinar la balanza a su favor.
Ya dijimos que el delirante López Obrador, así como la Presidenta, siempre repelieron el corporativismo, pues pensaban que el pueblo los acogería y los elegiría en todas las jornadas, pero estamos observando que esa situación poco a poco va siendo avasallada al no poder alinear a todos los maestros de ese sindicato a Morena.
El lugar asignado a Alfonso Cepeda en la mencionada conferencia de prensa fue un sitio minimizado, sin importancia, ya que con ese lugar se demostró que es alguien factible de convencer y cambiar de ideología con facilidad. O después de muchos años, ¿no se había dado cuenta de que su pensamiento político estaba equivocado y por ese motivo se cambió al partido de enfrente?
Señor Cepeda: su puesto como Secretario General del sindicato supongo que es inalienable, es decir, no se puede ceder sin la justificación legal pertinente, y si lo hace, aunque sea veladamente como ahora, es con el fin de recibir una recompensa que le da derecho a tener acceso, por ejemplo, a una candidatura de elección popular, pues se percibe que algunas decisiones las han tomado por usted desde el Gobierno Federal, al pedirle que los votos que los profesores depositen en las urnas electorales se los den a Morena, y usted lo ha concedido. Y una acción de esa magnitud no es gratis.
En fin, ¿nos podrá informar cuál fue el motivo que lo impulsó a ofrecer el trasvase de docentes al partido del gobierno?
¿Consultó con ellos (los profesores) si dieron su consentimiento para alinearse a las filas morenistas? Y si fue de esa manera, ¿cuál fue el estímulo que sustituyó su voluntad?
Se lo digo EN SERIO.