Pleito entre titanes de las telecomunicaciones
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Jorge A. Chávez Presa
Economista
Los usuarios de telefonía celular padecemos de un servicio que dista mucho de lo deseable y a menudo de lo aceptable.
También el pago que hacemos por el uso del celular es muy elevado, especialmente si se compara con otros países. De ajustarse las tarifas por calidad y cobertura en el territorio nacional, y no sólo por paridad de poder de compra, el costo del servicio raya en la expoliación. Definitivamente los resultados del estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) se acercan más a la percepción que tenemos los usuarios.
Interrupción de las llamadas; zonas negras donde no llega la señal y otras grises donde se pierde; banda ancha móvil para acceder a internet lenta; condiciones leoninas en la suspensión de los planes de contratación; entrada de grabaciones para anticiparle al usuario que el límite de su crédito está por alcanzarse; servicio en los centros de atención al cliente con tiempos de espera largos que demuestran que los operadores prefieren cargarle al usuario el costo en lugar de invertir en equipo y personal para una atención rápida y expedita. La lista podría continuar, cada uno de nosotros tiene su propia historia de terror que contar.
Por lo anterior, los mexicanos merecemos un servicio muy superior al recibido en telefonía celular. De las autoridades de este servicio público concesionado a particulares, los usuarios esperamos que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) y la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) muestren con mayor contundencia y claridad que están del lado del usuario. Para lograrlo, una mejor regulación del mercado, una actuación más efectiva de las autoridades y la promoción de la competencia contribuirían a mejorar la calidad del servicio y a ajustar las tarifas a la baja.
De ahí que sorprendiera la resolución de la Cofeco para no autorizar que los titanes de la televisión abierta, Televisa y TV Azteca, participaran en una inversión conjunta en la empresa de telefonía celular Iusacell, que tan sólo representa 4.4% de la participación de mercado y 5% de los ingresos en telefonía móvil. Como todos sabemos, este mercado lo domina el gran supertitán, Telcel, con una participación tanto del mercado como de los ingresos de casi 80%.
Sorprende también la resolución, porque la negativa de la Cofeco va más que nada por lo que suceda en el mercado de la televisión abierta que del impacto en competencia en el mercado de telefonía celular. Cofeco basa su argumento en el sentido de que esta inversión conjunta en Iusacell "induce forzosamente la coordinación entre ambos grupos económicos (Televisa y TV Azteca) en todos los mercados en los que coinciden". Estas dos empresas representan en conjunto 95% de las concesiones totales de televisión abierta y 100% de las cadenas nacionales.
Llama también la atención, porque en el mercado de la televisión restringida (por la que pagamos para recibir vía cable o satélite) se dio en años anteriores una autorización para que el titán mayor de la televisión abierta fusionara su empresa con otros jugadores de televisión por cable para que se fuera constituyendo un jugador más fuerte que compitiera con la empresa dominante de telefonía fija (Telmex), para sacar provecho a la tecnología que te permite que vía cable se proporcione el servicio de imagen (televisión restringida), internet (datos más todo lo que se puede hacer por esta vía) y voz (telefonía).
Asimismo, es de dominio público la demanda para que en la televisión abierta, aquella que vemos sin pagar pero que se sostiene con la venta de publicidad, se dé más competencia. De ahí que varios empresarios han estado presionando para que las autoridades den luz verde a la creación de una tercera cadena nacional, y que las autoridades de las telecomunicaciones busquen un uso más eficiente del espectro radioeléctrico, para facilitar desde el punto de vista técnico y físico la entrada. Por ello la propuesta de dar el paso hacia la televisión digital.
Y si esta historia no resulta lo suficientemente enredada, tenemos que a Telmex no se le ha permitido incursionar en el mercado de la televisión a través de su título de concesión. Eso sí, ya entraron al mercado de la televisión restringida través de la "antenita roja", con grandes cuestionamientos a la legalidad de esta acción. Para complicar aun más la historia, los titanes de la televisión abierta y el supertitán de la telefonía fija y móvil entraron en pleito por el costo de la publicidad, que terminó en que Telmex y Telcel dejaran de anunciarse en Televisa y TV Azteca.
Escrito todo lo anterior, para mí la lectura entre líneas de esta resolución de la autoridad responsable de evitar prácticas monopolísticas es la siguiente: el Estado mexicano no tiene el marco jurídico ni las autoridades con el tamaño y las personalidades para poner en orden a los titanes y cuidar el interés público. A México le urge recuperar soberanía en favor de la integridad física y patrimonial de su población. Así de simple.