Bullying político

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

El camino hacia el 2012 apenas comienza y los partidos políticos están en una espiral de ataques y escándalos

A la luz de los acontecimientos más recientes y ahora que el término está de moda, no sería extraño que el Partido Revolucionario Institucional alegue ser víctima de "bullying" político.

Primero ocurrió el aseguramiento de 25 millones de pesos en efectivo en poder de un funcionario del Gobierno de Veracruz, el hallazgo se realizó en el aeropuerto de Toluca, presuntamente el dinero tenía como destino la campaña proselitista del precandidato del Revolucionario Institucional Enrique Peña Nieto. La versión oficial fue que el efectivo sería utilizado para pagar los gastos del carnaval veracruzano, la Cumbre de Tajín y las festividades de La Candelaria.

El pasado lunes la noticia fue la investigación abierta por la Procuraduría General de la República en contra de Manuel Cavazos, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, exgobernadores de Tamaulipas. La PGR pidió oficialmente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes información sobre los lugares a los que viajan los exmandatarios y algunas personas relacionadas con ellos.

El bullying se presenta cuando alguien sufre violencia física, verbal, psicológica o emocional; cuando un niño tímido es acosado por el grupo de brabucones de la escuela. Si se traslada esta comparación al ámbito político, cuesta mucho trabajo ver al PRI como ese pequeño inocente golpeado por un grupo de chamacos maldosos, más bien se trata de una fuerza política con capacidad de respuesta.

El ingrediente electoral está presente en ambos casos, pero resulta muy difícil considerar como víctima a alguien que traslada en un maletín 25 millones de pesos en efectivo. Si extrapolamos el caso tendríamos que pedir a las autoridades que al encontrar a un servidor público con un portafolio lleno de billetes no lo detengan porque eso podría ser guerra sucia.

El asunto de los 25 millones de pesos, parece sacado de un guión cinematográfico para una película de cuarta, hasta los hermanos Mario y Fernando Almada se hubieran negado a participar en una escena tan inverosímil como la que ocurrió en el aeropuerto de Toluca. El futuro alcanzó al Gobernador de Veracruz, César Duarte, lo que en otros tiempos era práctica común y se podía hacer sin problemas, ahora termina en aseguramientos, detenciones, o escándalos.

Es poco ético iniciar indagatorias a unos meses de los comicios, pero tampoco sería ético postergar cualquier investigación en época electoral sólo porque los sospechosos son actores políticos.

La PGR debe actuar en todo tiempo bajo un criterio de legalidad, lejos de intereses políticos y partidistas

En el caso de Cavazos, Yarrington y Hernández es imperante que la Procuraduría inicie indagatorias en razón de sospechas fundadas, no de instrucciones presidenciales, se corre el riesgo de retroceder a tiempos sin libertad, cuando el credo ideológico era equivalente a undelito. Si existen elementos para investigar se debe ventilar públicamente, no se vale utilizar el poder con fines mediáticos.

Más que un episodio de bullying, el proceso electoral podría convertirse en una riña campal, una pelea callejera en donde todos saldrán heridos. Estamos ante el inicio de una espiral de ataques y escándalos que llevan al País en sentido contrario al diálogo, el consenso y los acuerdos necesarios para el progreso, los partidos políticos ya se metieron al callejón de los trancazos y esto apenas comienza.
hmedinaf3@gmail.com

Columna: Acrópolis

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM