Este planeta azul

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Opinión
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Constituidas las naciones en un frente común para analizar los temas económicos y sociales que afectan al mundo, y como meta principal la protección del medio ambiente, los resultados habidos luego de la reunión del G20 fueron del reconocimiento, una vez más, de la forma en que se está alterando la naturaleza del Planeta.

Pese a ser cierto el hecho de que cada vez llenamos de más cosas indeseables el lugar en que habitamos, también lo es que en ciertos sectores de la población hay cada vez mayor conciencia y más preocupación por tratar de mejorar nuestro entorno.

En Coahuila, la semana anterior la secretaria del Medio Ambiente, Eglantina Canales, se dirigió con su equipo de trabajo a revisar las condiciones en que se encuentran los alrededores de la ciudad capital de Saltillo, con el propósito de que sus colaboradores tuvieran contacto directo con la Naturaleza y con ello con el leit motiv de su actividad diaria dentro de la institución.

En escuelas e instituciones oficiales también se han implementado programas como la recolección de botellas de plástico y pilas. También de la propia secretaria se instrumentará la medida de que en los centros de trabajo sean de recopilación de aparatos viejos electrónicos cuyos materiales pueden degradar el medio ambiente.

Ojalá que en el esfuerzo que actualmente realizan instituciones como la propia secretaría y escuelas primarias y secundarias se sume la población con cada vez mayor vigor. En la sociedad es primordial la toma de conciencia. Dirigirse a ella desde las políticas gubernamentales resulta fundamental.

La actividad concreta de los ciudadanos está en el hogar, en los lugares de trabajo y de esparcimiento. El movimiento conocido como "Huella verde", que promueve la preservación del medio ambiente, establece varios "tips" para saber hasta qué punto estamos en el rango de buena calificación en este renglón.

Hay preguntas específicas, directas, sobre nuestro comportamiento de acciones como las referidas al cuidado del agua y de la energía eléctrica, así como la forma en que reciclamos o re-usamos los materiales. El cada vez más amplio el espectro de personas que se concientizan sobre la protección de la fauna y la flora resulta vital.

Ahora que está de moda el tema, en el arranque de la segunda década del siglo veintiuno, ojalá sea de provecho que crezca el número de grupos organizados e individuos que se aboquen a la difusión de las tareas conservacionistas, y, por supuesto, a poner manos a la obra.

Mientras conozcamos más y estemos más comprometidos, seguramente el mundo en que vivimos mejorará. Por lo pronto, también en nuestra ciudad se está poniendo en marcha la medida de que los automóviles deban estar debidamente afinados, para evitar emisión de gases contaminantes. Ojalá que se le dé seguimiento a ello.

Hay tareas pendientes e impostergables. Lo que cabe dentro del ámbito es urgente es detener la depredación en la zona de la sierra de Zapalinamé, donde las pedreras están ocasionando un grave daño al ambiente. También resulta deseable que se ponga en marcha de inmediato la normatividad ambiental.

En esta tarea definitivamente se ve involucrada la acción de todos. Una autoridad que aplique la ley y una sociedad integrada que vea en su beneficio el cuidado y la protección ambiental. Las tareas como la instalación de rellenos sanitarios aún están pendientes. Buena noticia es el aprovechamiento, en el relleno sanitario de Saltillo, del biogás producido por la descomposición de basura orgánica para convertirlo en electricidad.

Los niños de este siglo, criados en esta tesitura, pueden constituirse en el cimiento de una sociedad comprometida y en la que se pueda convivir de la mejor manera con el medio ambiente.

Sigamos la huella verde, encontremos su valor y definamos con ello el paso que deseamos dejar marcado en este nuestro mundo. Medidas sencillas que nada cuestan: el reciclaje, el reutilizar materiales, el optar caminar y no usar el automóvil cuando sea posible, cuidar el agua y la electricidad. Pequeñas decisiones que pueden hacer la diferencia. Es imperativo que nunca olvidemos que todos, sin excepción, somos tripulantes del espacio en una sola nave, ese planeta azul llamado Tierra.

Entendamos el significado de la huella verde en nuestras vidas.

   




María C. Recio es una de las voces más influyentes en la crónica contemporánea de Coahuila. Su trabajo se caracteriza por el rescate de la memoria colectiva, combinando la investigación histórica con la narrativa literaria. Se ha especializado en el género de la entrevista y la crónica urbana.

Periodista, escritora y cronista con más de 30 años de trayectoria.

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