Ciruelas sobre la mesa.

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Opinión
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Son de un rojo profundo, casi negro. Parecen labios de cortesana.

Y sin embargo estas ciruelas tiene piadoso nombre: se llaman Santa Rosa. ¿Quién las bautizó así, como a la hermosa doncella que perfumó Lima con su santidad? Estas ciruelas aroman los aposentos de la casa, y nos ofrecen, voluptuosas, su dulzor.

Nombre de santa tienen estas purpúreas maravillas, e insinúan tentaciones de pecado. Pongo una ciruela en la palma de mi mano y la contemplo. El cielo y la tierra están en ella. Me parece estar mirando a una mujer.

¡Hasta mañana!...



Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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