Circulos viciosos

Opinión
/ 25 julio 2012

Una investigación de la autoría de Jeffrey Sachs y Andrew Warner, publicada en 1997, demostraba con estudios de caso la relación entre la abundancia de recursos naturales y el crecimiento económico.  

La hipótesis básicamente proponía que aquellos países que durante 1970 a 1990, basaron primordialmente sus exportaciones en los recursos naturales o productos primarios que abundaban en su economía, tendieron a un crecimiento menor en el largo plazo, en comparación con aquellos que los carecían.   Aunque el documento menciona algunas teorías sociales o antropológicas como sustento, el argumento principal es económico y está basado en la literatura sobre el desarrollo de la década de los cincuenta y sesenta y sobre la enfermedad holandesa de los años setenta y ochenta.                         

En términos generales, el argumento consiste en que la economía de un país, al concentrarse en la explotación de recursos naturales o productos primarios, descuida su sector manufacturero, en el cual se registra una mayor concentración de capital humano, ocasionando que el crecimiento económico en el largo plazo sea menor.    Desde el punto de vista político, el citado estudio mencionaba ya el riesgo de que sociedades se vieran impedidas para impulsar la innovación por la influencia de poderosos grupos de interés que se verían afectados con un eventual desplazamiento de los recursos hacia otras industrias.

Aunque el citado estudio ya hacía mención del hecho de que muchos gobiernos se financian justamente con los ingresos que reciben de la explotación de recursos naturales o la exportación de productos básicos, fue hasta diez años después que Paul Collier, confirmó en su libro "The Bottom Billion", que la abundancia de recursos naturales era el origen de un círculo vicioso en el que los gobiernos tenían muy poco incentivos para tener un gasto público transparente, porque sus ingresos provenían principalmente de recursos naturales o productos básicos, y al mismo tiempo la ciudadanía no demandaba una mayor rendición de cuentas porque la tasa de imposición no era tan alta, dejando al margen del escrutinio público decisiones importantes.  

A la luz de debates presentes entre modelos de desarrollo en América Latina, valdría la pena actualizar los comparativos hacia las últimas dos décadas para revisar no sólo el crecimiento económico sino también el ejercicio democrático del poder.

@felipecarrera1




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