`Llevamos separados casi tres años. Él me dice que ha cambiado.'
COMPARTIR
QUERIDA ANA
Soy una mujer muy joven aún, este año cumpliré 26. Sin embargo, siento que mi vida ha pasado muy rápido, fugazmente diría yo. Aunque la sociedad de Torreón es muy abierta y dinámica, mi familia es bastante conservadora.
Todo el tiempo mi papá estuvo al pendiente de mis dos hermanas y de mí. La verdad fue bastante estricto, pero aún así nos daba mucha libertad, aunque le preocupaba mucho nuestra forma de hablar y de vestir; con quiénes nos juntábamos y todo eso.
Vivimos a orillas de la ciudad, en un sector que aún puede decirse que conserva ciertas costumbres de pueblo, pero bueno.
Todo esto para decirle que conocí a quien fuera mi primer esposo de una manera un tanto peculiar, y aunque ahora me parece que nunca debió ser así, en ese momento hasta me parecía un cuento de hadas.
Un día, una señora llegó al puesto de comida que mis padres tienen desde hace casi 30 años, no es para nada grande, es pequeño pero siempre han vivido de eso. Bueno, llegó esta señora y empezó a platicar con mis padres y yo estaba allí ayudándoles.
Iban ella y su hermana, quien vive en una colonia de al lado y platicaron mucho. Ya como a las dos horas, la señora se dirige a mí y me dice: "`Mijita' tan chula, me gustas mucho para mi hijo". Me empezó a decir que se veía que yo era una niña de familia, de buenas costumbres y que quería que yo conociera a su hijo, que vivían en una de las mejores colonias de aquí de La Laguna y él estaba por recibirse de la carrera, que en cuanto a la forma de ser nos parecíamos mucho. ¡yo apenas había cumplido los 16 años!
Nunca había tenido novio ni nada; no sé si mi papá me hubiera dejado antes, pero la verdad es que hasta ese momento nadie me había gustado tanto. Total, entre la señora y mis padres dijeron que sería bueno que nos conociéramos.
Le digo que ahora que veo todo eso me parece una estupidez. sobre todo de mis padres por prestarse a tal situación. Pero bueno, me regreso: la señora incluso me enseñó la foto de su hijo y la verdad, aunque para mí era como un señor, no era feo. Se veía medio fresilla, medio ñoño, pero tenía cara de buena gente.
A los dos días recibí su primera llama y luego fue a mi casa. Conoció a mi papá y mamá y les pidió permiso para invitarme a misa. Siempre fue muy atento conmigo, caballeroso y siempre tenía plática de todo; a la edad que yo tenía me parecía que era la persona más refinada y conocedora del mundo.
Así nos hicimos novios y pasó hasta que cumplí los 18 años y nos casamos. Ninguna de nuestras familias es rica, pero la verdad ambas tienen el suficiente dinero para tener buena casa, carros y mandarnos a buenas escuelas.
Total, para los 19 años yo ya era mamá, tuvimos un hijo que era todo su orgullo pues incluso físicamente es igualito a él.
Quisiera decir que nuestros problemas empezaron cuando nos casamos, pero no es cierto, ahora que lo pienso bien, tengo que admitir que desde siempre había actitudes de él que no eran normales. Con mi corta edad y nula experiencia en las relaciones sentimentales, todo el tiempo lo justifiqué señalando que él estaba muy apegado a sus padres, que esa era la situación, y pues como yo era apenas una niña y también apegada a mis padres, vi todo eso como normal.
La verdad es que nunca se responsabilizó de nada. Sus papás eran quienes nos mantenían porque a él a cada rato lo corrían de los trabajos porque siempre tenía una escusa para hacer algo mal y provocar su despido.
En medio de todo esto, como siempre estaba en la casa con el niño, pude estudiar una carrera por Internet. claro, sé que no se puede comparar con la educación normal, pero me ayudó leer libros y todo. Además, seguí en contacto con muchas de mis amigas y con las pláticas mi perspectiva de la vida fue cambiando.
Yo crecí, pero él seguía siendo un niño, incluso se llegaba a enojar porque cuando íbamos al súper y por alguna razón no nos alcanzaba el dinero, teníamos que dejar de comprar golosinas que a él le gustaban.
Todo esto me llevó a separarme; fue un proceso muy difícil principalmente con mis padres, pero al final pude hacerlo.
Me tacharon de todo, incluso él me llegó a decir que tenía amantes y todo eso, pero la verdad es que nunca le falté, pero era insoportable su conducta infantil. Ya llevamos separados casi tres años. Él me ha estado buscando desde hace seis meses y me dice que ha cambiado.
Yo me tuve que regresar a casa de mis padres, pero de una manera independiente. Es decir, ellos entendieron y ahora me dan muchas libertades y aunque sí me ayudan económicamente y con mi hijo, yo tengo mi trabajo y aporto. ¿Cree que tenga que darle una segunda oportunidad?
INDECISA
QUERIDA INDECISA
Por más fantasioso que pareciera tu caso, pues mucha gente piensa que eso ya no ocurre, debes saber que hay muchas jovencitas que han padecido algo parecido.
Incluso hace unos días una chica me escribió para comentar algo que si bien era una situación muy diferente, coincidían en que ella se quería casar a los 15 años.
Me parece que más allá de culpas y errores del pasado, lo importante y más valioso es que creciste intelectual y emocionalmente. Te preparaste, estudiaste y pudiste ver cosas que había que cambiar y tomaste una decisión.
¿Te pide una segunda oportunidad? ¿Sabes si él ya cambió, si en realidad tuvo un crecimiento como el tuyo? ¿Maduró y es un hombre que entiende y acepta todas sus responsabilidades? Para seguir evaluando lo que harás, creo que debes contestarte estas preguntas.
ANA