Anticipación de la muerte
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Se habla mucho de la muerte, quizá para no pensar en ella
Dice un refrán antiguo:
"Muerte de suegra, dolor de nuera".
Pero añade, como entre paréntesis o en voz más baja:
"Mas no por dentro, sino por fuera".
Muchos refranes hay sobre la muerte. Éste es muy sabio:
"Muerte del padre, la casa intacta; muerte de madre, la desbarata".
También hay adivinanzas que tienen que ver con la muerte:
"Tres mujeres vestidas de negro. ¿Cuál es la viuda?".
Respuesta: La que tiene los labios gruesos.
Y esta otra, donde hay mucha filosofía:
Pregunta: ¿Cuál es el apellido de la muerte?
Respuesta: Segura.
Una adivinanza más:
"Por donde voy siembro duelos;
tengo poder y realeza:
al mismo Dios de los cielos
hice doblar la cabeza".
Respuesta: La muerte.
"Este año no carga los Peregrinos".
Se decía de quien seguramente iba a morir antes de la Navidad.
"Cuando el tecolote canta el indio muere".
El conocido dicho tiene una añadidura:
"Eso no es cierto, pero sucede".
La palabra "tecolote" es mexicana, del náhuatl tentli, pico, y colotl, torcido. Don Carlos María de Bustamante, que para todo tenía explicación, intentó una a fin de razonar por qué cuando cantaba el tecolote el indio moría. Escribió "Esta ave -el tecolote-, moradora de los cementerios, huele la muerte donde la hay, y se alampa a ver lo que pesca". (El verbo "alampar", del italiano "allampare", arder -de donde "lámpara"-, significa en sentido figurado "tener ansiedad por lograr algo". "Fulano anda lampando" -decimos cuando alguien anda en estado de gran necesidad y buscando desesperadamente el modo de remediar su situación. Se puede usar correctamente tanto "alampar" como "lampar"). Sigue exponiendo su tesis Bustamente: "... Los indios moribundos, por su miseria y desaseo, apestan, y así atraen a los tecolotes, cuyo canto entienden como anuncio seguro de la muerte".
La zandunga es en verdad una canción de muertos. Es oaxaqueña la zandunga, y concretamente de Juchitán. Esteban Maqueo, estudioso de las cosas zapotecas, dice que originalmente la zandunga era un canto de dolor del hijo por la madre muerta. De ahí aquello de "zandunga, mamá por Dios". Rodulfo Figueroa, poeta chiapaneco, escribió un soneto a la zandunga que termina con este bello terceto:
"... La Zandunga tocad. Si no despierto
al quejoso rumor de esa armonía
dejadme descansar, que estaré muerto".