Orange Is the New Black

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Opinión
/ 23 julio 2013

Tengo que confesar que fui de las que se resistió a contratar Netflix durante un tiempo. La razón era que me hostigaban con un montón de publicidad, en algunos casos de la espantosa que te esconde la tachita para cerrarla. Fue hasta que se estrenó la cuarta entrega de Arrested Development cuando me decidí a probar con el mes gratis. Y ahora soy fan del sitio.

Y es que aplaudo lo que están haciendo: apostar por el internet, arriesgarse. Si la industria televisiva desaparece o no algún día -que más bien modificará sus formatos y se adaptará, si bien les va a las grandes cadenas-, al menos Netflix va a lo seguro. Funciona ahora, como lo está haciendo. Y funcionará en el futuro, de vivirse el más terrible panorama que amenaza al negocio.

Prueba de lo que digo es que la serie producida por Netflix, House of Cards, consiguió nueve nominaciones al Emmy e hizo historia porque por primera vez una serie creada sólo para internet, compite en la categoría principal de mejor drama.

Ya veremos, el año que entra, cómo el fenómeno se reproduce. Y probablemente sea otra serie original de Netflix la que acapare en próximos meses las nominaciones de cualquier premio televisivo: Orange Is the New Black.

Esta historia sobre una prisión femenina, si bien me pareció inconsistente en cuanto a su tono, es fresca e interesante. La serie, creada por Jenji Kohan (Weeds), presenta las tramas de una docena de reclusas que cumplen condena en una prisión estadounidense. La historia está contada a través de los ojos de Piper (Taylor Schilling), una chica de clase acomodada que en su juventud, cuando experimentó con el lesbianismo, ayudó a transportar dinero proveniente de las drogas.

Orange... es una serie con alma, así de simple. Kohan intenta darle un toque real y lo consigue. Se abre sin tapujos, presentando el lesbianismo sin sutilidades y haciendo hincapié en las diferencias raciales. Es una serie multicultural, además. Uno se siente entre las bardas de la prisión, se identifica o comprende a cada una de las reclusas y se preocupa por lo que podría sucederles. El televidente las odia, las perdona, llora con ellas, las quiere. Es lo mejor de la serie: las actuaciones.

Algunos personajes están interpretados por actores conocidos. Destacan los nombres de Laura Prepon (That `70s Show) y Jason Biggs (American Pie), pero las verdaderas grandes actuaciones están en muchas de las actrices secundarias. A mí me encanta la actuación de Taryn Manning, quien interpreta a una fanática religiosa, peligrosa y extraña. También Uzo Aduba, una negra que está medio loca, cuya historia termina conmoviéndote. En realidad, todas están excelentes, y definitivamente no me alcanza el espacio para alabarlas como se merecen. Orange Is the New Black ya está pactada para una segunda entrega, lo cual celebro con gusto. Mi Twitter: @CalladitaR

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