Drácula sin mucho `colmillo'

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Opinión
/ 19 noviembre 2013

Un primerizo Cole Haddon se estrena como creador de la serie Drácula. Y como casi todos en su primer intento, falla.

Aunque en el caso de este proyecto, puede que no sea un fracaso total. Eso ya depende de cada espectador y ahorita mismo les digo por qué. Drácula es una historia bien hecha (con algunas inconsistencias en los personajes y unos efectos especiales bobos e innecesarios, resbalones que no se pueden omitir). Es la serie que pasaría un examen si se tratara de cumplir con la teoría. Sin embargo (y esto es subjetivo, ni modo) es también ese tipo de programa sin chispa, sin autenticidad y sin química. Es una historia de vampiros a la que le falta colmillo.

Drácula es la nueva propuesta de la NBC, que en México recién inició por Universal Channel (lunes, 22:00 horas). Ya la esperaban los fans, pues a la cabeza del elenco se encuentra Jonathan Rhys Meyers, conocido en televisión por The Tudors.

Se trata de una nueva historia del Conde Drácula (Rhys Meyers), un empresario estadounidense que se muda a Londres y que se llama Alexander Grayson. Su verdadero objetivo está muy claro: quiere destruir a la Orden del Dragón, la que lo condenó a existir como un vampiro y le mató a su esposa. Para lograrlo, une fuerzas con el profesor Abraham Van Helsing (Thomas Kretschmann), quien también perdió a su familia a manos de la Orden.

Pero no basta con exterminar a los miembros de esta secta, pues son personas tan poderosas -su principal negocio es el petróleo-, que tal parece que el dinero las reproduce. Así que el plan es apostar por la nueva tecnología, promover la electricidad en la época victoriana, y cuando consigan echar abajo el dominio de la Orden a través del oro negro, entonces sí sus asociados estarán verdaderamente indefensos.

El plan es bueno (según esto, yo todavía no le encuentro mucho sentido para un vampiro), el problema comienza cuando Grayson conoce a una mujer y se enamora irremediablemente de ella. Se trata de Ilona (Jessica De Gouw), una descendiente de su esposa que parece su vivo retrato.

Y listo. Esta es la trama de Drácula. Las historias de vampiros pasan a un segundo término y esto quizá no guste a muchos televidentes. El verdadero meollo del asunto son los juegos de poder y hasta el drama empresarial, pues el dinero define la situación de vivos. y de muertos.

En lo que respecta a la ambientación y los efectos visuales, Drácula también tropieza. No es que esté mal, sino que no ofrece nada novedoso en el panorama. Y si a esto le sumamos la insipidez de la historia, entonces nos queda una serie que conquistará a algunos fans por motivos ya muy personales. En Estados Unidos, sus ratings también confirman que el interés comienza a desvanecerse al segundo episodio. Veamos cómo le va. Mi Twitter: @CalladitaR

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