Brasil y la Guerra de la Información (o difamación?)
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Río de Janeiro, Brasil.- Mi país no es famoso por las guerras. Somos un pueblo que busca mantener una buena relación con los países vecinos, a favor de la orden y el progreso, así como dice en nuestra bandera nacional. Eso sucede no solo en planos internacionales, también adentro del país. Los brasileños, nos juntamos por las causas, ya hemos logrado muchas conquistas ante gobiernos o propuestas que no nos caen bien. Últimamente, esas manifestaciones han ganado más fuerza debido a la gran exposición internacional que el país tiene con los grandes eventos, como hemos visto en 2013 en la Copa de las Confederaciones y ahora con el Mundial de Fútbol.
Si miramos para atrás, vamos a ver que Brasil es uno de los países más democráticos del mundo y que siempre soportó y apoyó las grandes manifestaciones, sin embargo, esta semana una campaña fue lanzada por Amnistía Internacional, una organización por la protección de los derechos humanos conocida mundialmente, que dice: "Brasil: sin juego sucio", y que pide que el país se comprometa a garantizar la seguridad y el derecho de los manifestantes, sin el uso de acciones violentas.
Lo que pasa es que esa organización es basada en Brasil por un grupo contrario a la actual gestión gubernamental brasileña, y así, ofrece dados a la Amnistía Internacional, que creyendo en la verdad absoluta de esas informaciones, lanza la campaña, que en mi punto de vista, no cae bien. Un movimiento como este, creado por ellos, genera que la imagen de Brasil sea de un país que no acepta manifestaciones sociales, convirtiéndose en una casi dictadura.
Vivimos en una Guerra de la Información, donde cada vez más tenemos menos entendimiento de lo que es verdad o estrategia de difamación. Como dije, no somos conocidos como un país que se lanza a la guerra internacional, pero aquí lo que hay es una gran guerra interna, entre organizaciones políticas que en vez de aprovechar la oportunidad de enseñar al mundo lo bonito que es ser brasileño, prefieren hacer con que el brasileño tenga odio de su proprio país.
El político Joseph Goebbels, que por ironía fue Ministro de Propaganda de Hitler, dijo: "Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad". Que pésima propaganda están haciendo del Brasil, de los brasileños.