Amuletos y fe
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El PRI solo pierde cuando así le conviene. El PAN no gana, jamás.
Partido de la Sacristía Azul (el PAN, pues) nomás no aprende de sus derrotas. El PAN nada más no aprende de las derrotas y puñetazos que con singular alegría, le inflige una y otra vez el PRI. El PRI solo pierde cuando así le conviene. El PAN no gana, jamás. Sin imaginación, trabajo, orden, disciplina y mucho menos inteligencia, excandidatos, directivos y militantes del PAN están entregados ¡a la fe y amuletos!
Cuando el ciudadano común y corriente no confía en sus leyes, códigos, tribunales ni en los funcionarios y en ese orden legal al cual todos estamos sujetos, apela al orden divino. Las muestras de fe y devoción en el Santo Cristo de la capilla son eso solamente, fe. Se apela a amuletos, afiches y supercherías y se hacen votos divinos para que se restablezca un orden ciudadano y social por medio de la divina providencia.
Voy más allá, el viejo sabio Antonio Usabiaga, desde su púlpito de Fátima y en sus clases de Teología, una y otra vez con voz de trueno trataba de enseñar lo que a los católicos les entra por una oreja y sale por la otra: Dios y el maestro Jesucristo no están en la imagen de cerámica o madera de éste (un Cristo negro o blanco), Dios no es un menú (la ingrata e infausta costumbre de comer sólo yerbas en Semana Santa), Dios no es una obra de teatro ni película de Hollywood (¿ a quién preferir de James Caviezel o a Willem Dafoe?) y un aforismo mordaz e irónico que nos retrata de cuerpo entero y que el viejo sabio Usabiaga repetía hasta el hartazgo: no pongan rosario alguno colgando a su retrovisor en su auto el carro no sabe rezar.
¿Por qué los militantes del PAN no tienen agenda propia? ¿Por qué pasadas las elecciones de diputados locales se han replegado como siempre, a las penumbras de sus oficinas climatizadas o las sombras de las sacristías y confesionarios a expiar sus pecados? Por eso no ganan. El trabajo y proselitismo les son ajenos. Apelan sólo al voto de conciencia ciudadana en días de tormenta, apelan a una misa en Catedral y el encomendarse a los santos de su devoción; pero sin trabajo, ideas ni disciplina. Es una farsa las ganas de cambiar las cosas. Sin agenda propia, sólo son reactivos a las noticias inmediatas como los nuevos datos de la justicia norteamericana en el proceso de Javier Villarreal Hernández, extitular del SATEC, Jorge Torres López y compañía o bien, señalamientos tibios en el cambio y reajuste de funcionarios en el gabinete estatal.
Esquina-bajan
Por estos días pediré una reunión con el líder del PAN, Bernardo González, el cual no ha logrado armar un buen equipo, no ha podido echar a funcionar una maquinaria azul la cual luce sin filo ni dientes. Material político hay de sobra para pulverizar al PRI, pero en el PAN nadie trabaja, nadie abona la posible parcela política de los próximos votos. Así es imposible que se levanten de sus propias cenizas.
¿Dónde el deslenguado Carlos Orta? ¿Dónde la infanta Rosario Jiménez? ¿Dónde la vocación de servicio de Carlos Pepi? ¿Dónde la formación de nuevos cuadros políticos? ¿Dónde la afiliación masiva de militantes? ¿Dónde la vocación crítica de los laguneros Guillermo Anaya o Luis Fernando Salazar? Sobre todo, dónde está un plan definido y diseñado por Bernardo González para arrebatar al PRI las próximas elecciones federales y luego, la misma gubernatura del Estado. En Nuevo León con Margarita Arellanes ya trabajan en ello. Van por Nuevo León.
En Tamaulipas van con otro azul, Francisco Cabeza de Vaca. No está lejano el triunfo del partido de derecha en un estado y bastión priísta como lo es Tamaulipas, hoy sumido en el abandono y en manos del crimen organizado. Esto dentro de dos años. ¿Y Coahuila? Aquí nadie trabaja y cuando llegan las elecciones se apela a las misas, a los amuletos, a la conciencia ciudadana, a la fe. Jamás al trabajo político.
Letras minúsculas
Esta era la oportunidad histórica del PAN para arrebatarle al PRI todo, incluyendo la gubernatura. Siguen dormidos y divididos.