La escenografía

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Opinión
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Forma es contenido. A mí me pareció esta presentación como del Sóviet Supremo, de la nomenclatura rusa de gobernadores de un lado, el gabinete del otro, igualito como las tribunas del Sóviet Supremo. Sinceramente me da miedo la posibilidad del surgimiento de una Presidencia Imperial, la escenografía del Segundo Informe de Gobierno me pareció un muy mal mensaje lo dijo el exvocero presidencial más famoso de México, Rubén Aguilar. El Sóviet Supremo era el órgano legislativo más importante de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, y más allá de su conformación de comisarios del pueblo, el exvocero hizo la comparación basándose en la radical exaltación de un líder y en la jerarquización perfectamente definida de cada uno de los poderes del estado.
Rubén Aguilar sabe de comunicación, vaya que tratar de informar alguna idea coherente en el sexenio de Vicente Fox requiere por lo menos una Licenciatura en Filosofía, una Maestría en Sociología y un Doctorado en Ciencias Sociales. La declaración la dijo en una mesa de debate en el canal Efekto Noticias, le sorprendía mucho la forma en la que el actual gobierno había comunicado un imperio en ciernes. El escudo gigante de México atrás, los aplausos, los invitados cuidadosamente elegidos, los representantes de los otros poderes del país sonrientes por estar ahí.
Nada podía salir mal y se evitó cualquier circunstancia fuera del protocolo, por lo menos dentro de Palacio Nacional. Afuera fue otra historia, las redes sociales evidenciaron un claro abuso de poder y un desinterés total de las normas establecidas, puede ser banal el hecho de que 450 automóviles de los asistentes al Segundo Informe de Gobierno fueran estacionados en la plancha del Zócalo, sin embargo no se trata de un error de logística, la preparación del evento más importante del año para el Presidente requiere meses, y es torpe pensar que se trató de la ocurrencia de un jefe del Estado Mayor Presidencial; que se usara el Zócalo como estacionamiento fue el resultado de una planeación y así se ejecutó, el Gobierno Federal no tuvo otra que aceptar el error y anunciar que se tomarán medidas. Sin embargo el hecho muestra una escenografía fallida.
No creo que se trate de la formación de un imperio como lo asegura Rubén Aguilar sin embargo sí es nostalgia por los viejos tiempos, el PRI moldea eventos que recuerdan a Presidentes que defienden el peso llorando, otros que nos prometen la puerta al primer mundo y otros que ni nos vieron ni nos oyeron.
En Palacio Nacional, la figura Presidencial es intocable, no se le contradice y se rodea de amigos, eso se refleja en una fotografía del presídium enmarcada en risas y aplausos, Rubén Aguilar sinceramente tiene miedo, yo también, la escenografía fue un muy mal mensaje.

Columna: El testigo. Periodista, empezó su labor en W Radio, posteriormente formó parte del programa La Chuleta de Grupo Radio Fórmula y estuvo en la conducción del programa matutino de Proyecto 40, Hoy colaborador en El Financiero - Bloomberg y Vanguardia.

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