¿Cuál será tu verso? Las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo
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La belleza como un medio para alcanzar la felicidad. Las palabras, como el instrumento para cambiar el mundo
En el filme “La Sociedad de los Poetas Muertos”, dirigido por Peter Weir, las escenas en torno al profesor John Keating resultan de una gran inspiración al estar enfocadas en lograr que los estudiantes a su cargo dimensionen la importancia de vivir el día: Carpe Diem, citando al clásico: “Aprovecha el día”.
Muestra a este profesor, interpretado por Robin Williams, en una simbólica escena cuando dice con entusiasmo a su grupo: “Ahora, querida clase, empezarán a pensar otra vez por sí mismos. Aprenderán a saborear las palabras y el lenguaje. A pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo”.
Mientras dice esto, los muchachos participan dejando en un bote de basura algunos trozos de papel arrancados de un libro que propone métodos matemáticos para analizar la poesía. Después se dirige a dos jóvenes en particular y se pregunta qué es lo que ellos quizá estarían pensando de su clase. ¿Importa en pleno siglo 20 lo que se dijo en el siglo 19? ¿Hay que analizar a ciertos autores si lo que se estudia es medicina o comercio?
Luego les pide acercarse a su alrededor para expresar con firmeza: “No leemos y escribimos poesía porque es bonita; leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana, y la raza humana está llena de pasión: la medicina, el derecho, el comercio y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida, pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor, son las cosas que nos mantienen vivos”.
Cita al poeta norteamericano Walt Whitman con el poderoso “Oh, mi yo, mi vida”... “que prosigue el poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso”. El profesor, que ya para entonces se ha ganado la total atención del grupo, cuestiona, mirando a cada uno: “¿Cuál será tu verso?”.
Esta sugerente película refiere la belleza como un medio para alcanzar la felicidad. Las palabras, como el instrumento para cambiar el mundo, en la misma sintonía que lo hará la Premio Nobel de la Paz 2014, Malala Yousafzai, con una de las frases suyas más icónicas: “Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar al mundo”.
Cada uno de ellos concibe el ideal de la expresión del ser humano a través de la palabra, la belleza y la educación como materia prima para hacer habitable la presencia en la Tierra.
Hace unos días, el 19 de agosto, se conmemoró el Día del Haiku, y qué mejor que recordar a quienes con su poesía, con el verso que sostienen cada día, pueden contribuir a cambiar el mundo. Gracias a la belleza, a la expresión de la palabra y a la pasión por la comunicación.
En 1991 fue concebido el Día del Haiku por el poeta japonés Toshinori Tsubouchi, quien pensó en esa fecha del 19 de agosto por la similitud del sonido de las palabras al pronunciarse la fecha. Después, igual que en el año en que obtuvo Malala el Premio, en 2014, se estableció como Día Conmemorativo del Haiku por el Club Oshaberi Haiku no Kai, presidido por la poeta Takako Ueno, para luego, mediante una elección entre varios autores destacados, llegar a su reconocimiento por la Asociación de Días Conmemorativos de Japón.
Esos versos que retratan atmósferas, paisajes, estampas de la naturaleza, y que nos permiten reconocer el entorno en el que estamos a través del prisma de la belleza, funcionan en el cambio de aquel mundo que proponía el profesor dentro de un aula, un espacio donde era posible soñar y penetrar en los misterios del universo.