Otras consideraciones a la RAE
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Comentamos hace unos días en un airado formato epistolar las novedades idiomáticas que nos asestó la Real Academia Española en la más reciente edición del diccionario oficial de nuestra lengua.
Voces como homoparental, papichulo o amigovio (que aun no reconoce ni el corrector automático) han sido ya incorporadas al lexicón castellano para agrado de algunos, disgusto de otros y sorpresa de no pocos.
Yo me imagino cómo fue más o menos la historia detrás de estas nuevas palabrejas:
-Dime, Morfemo, ¿qué somos tú y yo?
-Esteee… ¿amigovios?
-¿Qué es eso, Morfemo? ¡Eso ni siquiera existe! ¡Por Dios!
-Te lo juro que sí, amor. Es más, consúltalo mañana.
Enseguida y con discreción, Morfemo envió urgentes mensajes (msm y whatsapp) a sus colegas de la RAE: “Inclúyanme en la nueva edición del diccionario el término ‘amigovio’. Mañana les explico”.
Todo era cosa de poner el tema sobre la mesa para que los hispanohablantes propusieran las palabras que, en razón de la frecuencia y extensión de su uso, raigambre y peso histórico, consideran que deberían ser igualmente admitidas en el “tumbaburros” (ésta última también) de la Academia.
Con la etiqueta #PropuestasParaLaRAE, los usuarios de las redes sociales promovieron con sendos “tuits” (palabra de estreno también por cierto), los vocablos que a su juicio merecen el reconocimiento oficial de nuestra lengua.
Yo llevo algún tiempo postulando neologismos para que sean tomados en cuenta por nuestras autoridades filológicas. Por ejemplo “presupuestívoro” y “presupuestófago”, que aunque son semejantes y están indudablemente emparentados, tienen distintos significados.
Mientras el primero alude a los animales que se alimentan exclusivamente del dinero público (“El licenciado Fulánez ha estado en la nómina oficial desde 1973, es un auténtico presupestívoro”); el segundo en cambio se refiere a los entes que consumen una gran porción del erario (“Los de la Dirección de Giras del Gobernador le pegan con gusto a los viáticos. ¡Bola de presupuestófagos!”).
Para el habla cotidiana, me gustaría también que nuestra preclara academia lingüística sopesara la inclusión de:
Sácalepunta.- Adj. Dícese del individuo de apariencia o actitud ostentosa. También aplicable para las posesiones fastuosas. “El exrector se mandó construir una finca bien sácalepunta y ni quien lo investigara”.
Culipronto.- Sust y Adj. Aplica para el sujeto que es solícito hasta lo pusilánime. Que no tiene empachos en prescindir de la dignidad propia con tal de complacer a otros, especialmente a sus superiores. “Nos iban a dar el día libre, pero salió el culipronto de Sutánez diciendo que podíamos aprovechar para ir a un crucero y pegar calcas del candidato”.
Mirrey.- Sust. Hombre joven de posición desahogada, de modales y habla afectados, muy altanero. “La policía detuvo al hijo del alto funcionario y sus amigos en completo estado de ebriedad, pero al conocer su identidad soltaron a todos los mirreyes”.
Gordibuena.- Sust y Adj. Mujer que se debate entre el ideal de belleza estándar y el de Botero. Dama cuyo excedente adiposo es evidente, aunque no lo bastante como para excluirla de los afanes masculinos.
En la pasada entrega propusimos “megadeuda” como seria candidata al DRAE. Aducimos a favor de esta moción que, dado que dicho adeudo (público a la fuerza) se pagará por lo menos durante los siguientes 30 años a costa del desarrollo de Coahuila, el vocablo híbrido que lo describe tiene un porvenir muy activo y el futuro garantizado.
El Gobierno de hecho sigue adquiriendo deuda, sumando a la megadeuda miles de millones de pesos, como si se tratara de millones simples, o de simples miles. Pero nunca pierda la capacidad de dimensionar: Hablamos de miles de millones.
Y, contrario a lo que dispone la ley, se está contrayendo deuda para pago atrasado a proveedores pero, hasta donde entiendo, sólo es legítimo endeudarse para construir obra pública, no para saldar viejos débitos.
Por cierto, la duda persiste: Si estamos endrogados hasta el copete con los bancos, pero ni siquiera están liquidados los proveedores del sexenio pasado, entonces ¿En qué ingaos se gastó la fortuna?
Por eso, algunos lectores me solicitan postular también los siguientes términos ante la RAE:
Moreirato.- Régimen de la familia Moreira.
Moreirismo.- Ideología propia del régimen de Moreira.
Moreirazo.- Escándalo político asociado con el endeudamiento ilícito y otros actos de corrupción en el estado de Coahuila durante la administración de Humberto Moreira.
petatiux@hotmail.com